Acento andaluz en la banca cotizada

Manuel Azuaga, junto a los componentes del comité de dirección de la entidad.
Manuel Azuaga, junto a los componentes del comité de dirección de la entidad. / Sur
Enviado especial. Madrid

Tras el ocaso de Abengoa, Unicaja Banco se erige como el emblema regional en el mercado bursátil

José Vicente Astorga
JOSÉ VICENTE ASTORGA

La primera empresa malagueña que cotiza desde ayer en Bolsa marca un hito no sólo en la historia económica de la provincia. También Andalucía gana peso en la Bolsa, donde el escaso peso de empresas con sede en la región apenas se traduce en el 0,12 por ciento de la capitalización total. Una docena de grandes firmas andaluzas están ya bajo la lupa del mercado con la singularidad de que por primera vez habrá un banco con un valor que lo coloca a mitad de la lista de las cotizadas.

Azuaga, felicitado en la Bolsa. / José Ramón Ladra

El destino –y la trayectoria del banco andaluz– han querido que el inicio en Bolsa de Unicaja, el cuarto estreno español en este primer semestre, coincida con el día final del Popular como empresa cotizada, apenas unas semanas después de que su venta al Santander permitiera escalar a la entidad presidida por Manuel Azuaga al séptimo puesto del ránking nacional. Estar en el mercado tiene grandes ventajas pero también exigencias. La transparencia y el prestigio se evalúan cada día por los accionistas, inversores y clientes. «Somos una de las entidades con mayor nivel de capital», recordaba ayer en ese sentido el presidente de Unicaja en la Bolsa. «Prudencia, solvencia, rentabilidad, profesionalidad y calidad definen nuestra estrategia hacia el crecimiento rentable y a la creación de valor», resumía los deberes que durante los últimos meses la entidad ha repetido en los despachos de inversores internacionales que tienen sus miras puestas en los balances y cuentas de resultados, al margen del origen geográfico que aparece en la tarjeta.

El presidente, durante su intervención. / Efe

La identificación andaluza convierte a Unicaja en una singularidad en el parqué, donde Abengoa reinaba hasta su ocaso como el buque insignia de la internacionalización tecnológica regional. La empresa sevillana sigue cotizando, pero con grandes incertidumbres en un año récord de caídas. Ha sido un antes y un después en la presencia andaluza en Bolsa, donde Málaga hace historia con la entidad que nació en 1991 como resultado de la fusión de cinco cajas y que ve cómo el proceso de la reconversión financiera en España le sitúa como referencia atractiva para inversores avezados.

Tamaño

«La escasa presencia andaluza en Bolsa tiene que ver con el escaso tamaño medio de nuestras empresas», se lamenta el economista Fernando Faces, profesor de macroeconomía en el Instituto San Telmo. En su opinión, no será fácil para la entidad mantener su perfil en un nuevo escenario financiero marcado por la concentración en grandes grupos. Por contra, la menor dimensión es lo que caracteriza a las empresas en busca de financiación en el Mercado Alternativo Bursátil, ese otro ámbito de negociación de títulos nacido en 2009 y en el que la presencia andaluza crece. Con la reciente incorporación de la Socimi que encabeza en solitario el empresario Tomás Olivo, con una capitalización de 2.000 millones, el escenario da un salto sustancial. A finales de 2016 de las 33 empresas que cotizaban en el MAB cuatro eran andaluzas. Sin contar Cataluña, con diez empresas representadas, y Madrid, donde siete tienen su domicilio, Andalucía es la tercera comunidad más representada, seguida de Galicia, Valencia y País Vasco, con dos; y Aragón y Murcia, con una.

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