Diario Sur

Popular asume que la «lentitud» al «digerir» sus activos tóxicos lastra la confianza del mercado

Un cajero de Banco Popular.
Un cajero de Banco Popular. / Reuters
  • El consejero delegado, Ignacio Sánchez-Asiaín, no descarta ninguna opción para resolver el futuro del banco que pasará a corto plazo por aclarar el peso real de su cartera inmobiliaria

La primera intervención del recién nombrado consejero delegado de Banco Popular ha servido para reconocer que la entidad tiene “un problema de digestión” de los activos inmobliarios de los que se debe desprender para “dar confianza” a los mercados, que han llevado a la acción hasta los 0,68 euros, un 70% menos que hace apenas un año. “Quieren saber cuánto hace falta para realizar esa desinversión”, ha indicado Sánchez-Asiaín, para poder así distinguir entre su negocio puramente bancario y el inmobiliario, que ejerce como un lastre en sus cuentas consolidadas.

Sánchez-Asiaín ha asumido que el banco no ha sabido asumir correctamente todos esos activos “a pesar de los tremendos esfuerzos de saneamientos realizados”, y que han supuesto dotaciones por más de 25.000 millones desde que comenzó la crisis. Esta “lentitud” se debe, por una parte, a que Popular no traspasó a la SAREB -el banco ‘malo’- esos activos, como hizo buena parte del sector. Y también a que el grupo “no recibió ninguna ayuda pública” del Estado.

Además, ha lanzado una crítica a la gestión de los equipos anteriores al asumir que se embarcaron en el mercado inmobiliario “en un momento desafortunado” al final del ciclo alcista, cuando la competencia ya comenzaba a batirse en retirada.

El consejero delegado de la entidad ha recordado que Popular “no quiere ser un banco inmobiliario”, sino “un banco de pymes, porque es ahí donde podemos conseguir rentabilidades superiores”. Para ello, la entidad ya segregó la actividad de los inmuebles en septiembre, con la idea de sacarla al mercado a través del proyecto Sunrise, aunque se trata de una operación que, por ahora, se encuentra aparcada.

Mayor capacidad de desinvertir

En cualquier caso, Sánchez-Asiaín ha reconocido que con los datos de ventas de marzo y abril están alcanzando un ritmo de “desagüe” mucho mayor del que registraban hasta el pasado verano. “Estamos esperanzados en que nuestra capacidad de desinvertir crezca en el tiempo y lo logremos en el menor tiempo posible”, ha indicado en su intervención en el Encuentro del Sector Financiero de Deloitte, Sociedad de Tasación y ABC.

Una vez aclarado el peso del lastre de activos tóxicos -el próximo 5 de mayo está prevista la presentación de resultados trimestrales en la que se podría dar alguna pista al respecto-, Popular tomará la decisión que corresponda para determinar su futuro. Y Sánchez-Asiaín no ha descartado ninguna opción entre las que se barajan en la actualidad. La entidad podría volver a acudir al mercado para captar más capital, realizar determinadas desinversiones puntuales de activos que no forman parte de su negocio principal e incluso una integración con otra firma a través de una operación corporativa.

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