La banca deberá prevenir a sus accionistas de «pérdidas relevantes» si es intervenida

La CNMV refuerza las advertencias a inversores minoristas, que deberán asumir por escrito que conocen los riesgos en productos muy complejos

J. A. BRAVO

madrid. «Producto difícil de entender. La CNMV considera que, en general, no es conveniente para inversores minoristas». El regulador del mercado bursátil ha decido 'copiar' al Ministerio de Sanidad en su última circular sobre instrumentos financieros considerados «especialmente complejos», haciendo que, a semejanza de las cajetillas de tabaco, vengan acompañados desde ahora de un aviso muy claro a sus consumidores. No habrá, eso sí, imágenes grandilocuentes. A la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) le basta con que el cliente escriba de su letra la expresión citada anteriormente, de forma que quede así reflejado en la documentación correspondiente al producto financiero que vaya a contratar.

La filosofía es similar a la del Gobierno con las cláusulas suelo y otras similares en su proyecto de nueva Ley Hipotecaria, que está aún en el trámite parlamentario. Antes de firmar la hipoteca el banco deberá entregar al cliente una ficha que recoja todas las condiciones especialmente sensibles, en especial las de cláusula suelo, amortización anticipada, gastos y multidivisas. Y para registrar el crédito el consumidor deberá declarar por escrito, de su puño y letra, que las acepta y comprende.

En el caso de la CNMV, su aviso afecta a instrumentos financieros «complejos» como la deuda convertible, la deuda perpetua e incluso, en algunos casos, la subordinada. Asimismo incluye los productos estructurados difíciles (bonos, contratos financieros o IIC) donde el importe a reembolsar sea inferior al 90% de la inversión inicial, los derivados OTC sin finalidad de cobertura, las opciones binarias o los CFD.

Refuerzo informativo

Pero este refuerzo informativo se extiende también a los instrumentos de capital de los propios bancos. Desde ahora deberán avisar a clientes y accionistas de que, «en caso de resolución del emisor», el producto que «está a punto de adquirir podría convertirse» en títulos «o ver reducido su principal y, en consecuencia, sus tenedores soportar pérdidas».

Es lo que ha ocurrido con el Banco Popular, intervenido en junio de 2017, y antes con otras entidades. Es solo una «posibilidad», reconoce el regulador del mercado, pero quiere que en esa advertencia a los inversores -que deberán ser firmadas por ellos mismos- se haga ver el riesgo de pérdidas «relevantes».

Hablamos cualquier instrumento de capital o «pasivo admisible para la recapitalización interna» del banco que pueden «verse afectados, potencialmente, por estas situaciones», afirma la CNMV. Y entre ellos están las propias acciones de las entidades. Además, se obliga a la banca a especificar que su resolución puede producirse cuando «sea inviable o sea previsible que vaya a serlo en un futuro próximo». También si «por razones de interés público y estabilidad resulta necesario evitar su liquidación concursal».

La última advertencia de su nueva circular, que se prevé entre en vigor en julio y que obligará a las entidades a hacer un único aviso sobre la misma a quienes ya fueran sus clientes, trata «sobre diferencias significativas respecto al valor del instrumento», cuando los costes de compra o venta son «relevantes y no fácilmente reconocibles». Entre estos productos figuran la renta fija si la contrapartida es al final la propia entidad, los estructurados y «determinados» derivados OTC.

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