El BCE anuncia el principio del fin de la era de los estímulos

Draghi mantiene los tipos al 0% pero revisa al alza el crecimiento de la Eurozona y confirma que la inflación no rondará el 2% hasta 2020

ADOLFO LORENTE

bruselas. El principio del fin de los estímulos era esto. Ayer, el Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) modificó su relato para advertir al mundo de que las señales que viene lanzando hace ya algún tiempo no son papel mojado, que la retirada llegará, que la Eurozona tiene que aprender a vivir sin el embrujo de ese ángel de la guarda llamado Mario Draghi. Ayer se oficializó el adiós asegurando que, aunque la coyuntura empeore, ya no aumentará el volumen de compra de deuda pública actual (30.000 millones al mes). Eso sí, las adquisiciones podrían ampliarse más allá de septiembre, cuando está previsto que finalice el programa actual.

El cambio de tono estaba al caer y llegó. Aquí el párrafo que se quitó respecto al comunicado de enero, lo que seguro gustó y mucho en Alemania: «Si las perspectivas fueran menos favorables, o si las condiciones financieras fueran incompatibles con el progreso del ajuste sostenido de la senda de inflación, el Consejo de Gobierno está preparado para ampliar el volumen y/o la duración del programa de compras de activos». Por cierto, fue aprobado «por unanimidad».

Respecto a las decisiones de política monetaria, no hubo cambios. Los tipos de interés aplicables a las operaciones principales de financiación y la facilidad de depósito se mantiene en el 0% y el -0,40 %. Y va para largo, ya que el BCE espera que «los tipos de interés oficiales se mantengan en los niveles actuales durante un período prolongado que superará con creces el horizonte de sus compras netas de activos».

Guiño a De Guindos

También se actualizaron las proyecciones económicas y la sensación vuelve a ser agridulce. Se ha revisado al alza la previsión para este año pasando del 2,3% anunciado en diciembre al 2,4%. No hay cambios ni para 2019 ni para 2020: el 1,9% y el 1,7%, respectivamente. Lo negativo es que la inflación no termina de recuperarse pese al empuje del BCE.

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