Una anciana tiene que irse a vivir sola para no perder la pensión

Dos ancianas descansan en un banco del jardín de una residencia geriátrica. :: b. agudo/
Dos ancianas descansan en un banco del jardín de una residencia geriátrica. :: b. agudo

El Gobierno veta una propuesta para mantener la ayuda no contributiva a una pensionista que vivía con su hermana en una residencia de mayores

LUCÍA PALACIOS

MADRID. El PSOE ha iniciado una lucha frente al Gobierno para que los pensionistas no pierdan capacidad de compra. «Presentaremos todas las iniciativas que hagan falta para recuperar su poder adquisitivo y también de las viudas», sostiene Mercè Perea, la diputada que además es portavoz socialista en la comisión del Pacto de Toledo, donde el último intento de reforma del sistema de la Seguridad Social ha quedado paralizado 'sine die' por falta de consenso entre los grupos. Ayer el caballo de batalla eran las prestaciones de mínimos no contributivas y, en concreto, cómo se pueden compaginar. El PSOE quiere recurrir, primero ante la Mesa del Congreso y después ante el Tribunal Constitucional, el veto que el Gobierno ha presentado a una proposición de ley suya para evitar que se pueda perder la pensión no contributiva cuando existe la llamada «unidad de convivencia». Pretende que se permita que los pensionistas que cobran esta prestación y sean familia puedan vivir en la misma residencia de mayores.

Esta propuesta fue registrada hace poco más de un mes por los socialistas tras enterarse de que dos hermanas de un pueblo de Soria (Almazán) que vivían en la misma residencia tuvieron que renunciar a compartir techo para que una de ellas no perdiera su pensión no contributiva de unos 380 euros al mes. Ambas tienen cerca de 90 años. Una de ellas ha tenido que volver a vivir en su domicilio porque el Instituto Nacional de la Seguridad Social «ha hecho una valoración restrictiva de la ley y les niega la pensión», denuncia Perea. Es la Ley General de la Seguridad Social, según la cual «existirá unidad económica en todos los casos de convivencia de un beneficiario con otras personas, sean o no beneficiarias, unidas por matrimonio o por lazos de consanguinidad hasta el segundo grado». El grupo socialista esperaba que los partidos fueran sensibles a este asunto y que el Ejecutivo, al menos, aceptara debatirlo en el Congreso. Por eso ve «inadmisible» su veto a ni siquiera abrir una discusión, bajo el argumento de que «la ley de pensiones no contributivas, al condicionarlas a los recursos familiares, intenta acabar con los posibles casos de sobreprotección social».

Para el PSOE, sin embargo, no estaríamos ante ese supuesto por las cantidades de las que se habla. De hecho, en el mismo caso que las ancianas de Soria se situarían otras 400 personas que también conviven con sus hermanos en una residencia. Permitir que no perdieran sus prestaciones por ello supondría un gasto de 13 millones de euros, algo que -a su juicio- no supondría ningún «desequilibrio presupuestario», pese a la tesis gubernamental.

Nuevo récord

Mientras, el gasto en pensiones sigue marcando nuevos récord. Durante el mes de octubre la Seguridad Social destinó 8.831,6 millones para pagar las pensiones contributivas, casi un 3% más que en el mismo mes de 2016, según los datos publicados ayer por el Ministerio de Empleo y Seguridad Social. Así, la pensión media de jubilación asciende a 1.068,38 euros, lo que supone un aumento del 1,95% respecto al año pasado. A su vez, la pensión media del sistema -es decir, incluyendo ya aquí tanto las derivadas por jubilación como por incapacidad permanente, viudedad, orfandad y a favor de familiares- se situó en los 924,56 euros, un 1,85% más que hace doce meses.

De los más de 9,5 millones de pensiones contributivas que se pagan hoy en día, más de la mitad son por jubilación, 2,3 millones corresponden a viudedad, 948.920 a incapacidad permanente, 340.415 a orfandad y 41.049 a favor de familiares.

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