«No tiene sentido que desaprovechemos el agua regenerada, es un recurso»

Rafael Casielles durante la entrevista, cerca de las oficinas de Bioazul. :: f. torres/
Rafael Casielles durante la entrevista, cerca de las oficinas de Bioazul. :: f. torres

Rafael Casielles Consultor y gestor de proyectos en Bioazul, especializado en medio ambiente

FERNANDO TORRES MÁLAGA.

Rafael Casielles es el responsable de RichWater, un proyecto impulsado con fondos europeos llamado a ofrecer alternativas a los regantes y a gestionar una cuestión prácticamente inherente al ser humano: las aguas residuales. Este químico malagueño hace las veces de consultor en Bioazul, una empresa pionera en el agua regenerada y responsable de coordinar un consorcio de entidades y centros de investigación a nivel internacional. El biorreactor de membrana es una de las aportaciones a este joven campo, que está viendo grandes avances en Cártama y en Algarrobo.

-¿Qué es el proyecto RichWater?

-Se trata de un proyecto financiado por la Comisión Europea dentro del programa Horizonte 2020, principal plan de financiación para la investigación en Europa. RichWater es un consorcio coordinado por Bioazul en el que participan La Mayoría (un centro de investigación dependiente del CSIC ubicado en la Axarquía), Pessl, Soil Moisture, Isitec y los alemanes TTZ Bremerhaven. La idea nace de otro proyecto anterior en el que hicimos una planta piloto en Cártama, donde se tratan aguas residuales para ser empleadas en agricultura. RichWater convierte en un recurso lo que hasta ahora es un residuo. Esto ya se hace en otros sitios, pero no todo lo posible por ciertas barreras y trabas.

«Actualmente, la tecnología de RichWater está siendo utilizada para regar en Algarrobo»

«Posiblemente tengamos que combinar todas las soluciones posibles para paliar la escasez de agua»

-¿Qué tipo de trabas?

-Hay una legislación concreta, un real decreto que lo regula y una serie de concesiones de licencias para aquellos que quieran utilizar aguas regeneradas. No obstante, el proceso administrativo es muy largo, las licencias tardan mucho en llegar y hay un control tedioso. En España todavía no se hace. Además, hemos visto otras barreras de tipo tecnológicas: hay mucha reticencia por parte de los agricultores.

-¿Cómo se superan esas dificultades?

-Para ello hemos querido innovar, empleando una tecnología de tratamiento que sea muy fiable en cuanto a la eliminación de patógenos, que es una de las grandes preocupaciones: ¿puede haber un problema sanitario al consumir un tomate regado con agua regenerada? Es una de las dudas graves que más aleja a los agricultores de querer sumarse a esta técnica. Por ello, quisimos aplicar una tecnología muy fiable, y así nació el biorreactor de membrana.

-Suena a ciencia ficción...

-Sí, aunque no es para tanto. Combina dos tipos de metodologías. Primero se emplea un tratamiento biológico, el que se utiliza en la mayoría de depuradoras, que utiliza una serie de bioorganismos que se comen la materia residual de las aguas, se hinchan y luego decantan. En esa sedimentación eres capaz de separar las aguas eliminando muchos patógenos, pero para nosotros no era suficiente. A eso le añadimos un tratamiento terciario, la membrana, parecido al proceso que se emplea en la ósmosis. El tejido poroso actúa como filtro, el agua es impulsada por medio de bombas a través de la membrana que actúa como barrera física.

-¿Qué resultados da esa tecnología?

-Hacemos sobre todo analíticas de nematodos y E. coli, que son los parámetros que te exige la ley para el control de agua regenerada. Nuestros resultados reflejan una ausencia de patógenos, a pesar de que la ley te permite ciertos límites legales. Nosotros tenemos ausencia en estos parámetros, que no significa que el nivel sea cero, sino que el rango de error del método analítico que emplea el laboratorio es mayor que la cantidad que hay en el agua regenerada. Además, utilizamos lámparas ultravioletas que impiden la proliferación de microorganismos.

-¿No es suficiente para convencer a los usuarios?

-Queríamos ir más allá, por lo que hemos adaptado el diseño a las necesidades de la reutilización de las aguas regeneradas. Las depuradoras convencionales suelen eliminar los nutrientes del agua, ya que no es conveniente para los ríos en los que se descarga el agua una vez procesada. Sin embargo, al agricultor le conviene que el agua que sale de nuestra planta mantenga sus nutrientes, hasta donde permite la legislación, para que no tenga que añadirlos el agricultor, lo que encarece los procesos. Además de esto, hemos integrado los sistemas de riego al de tratamiento, por lo que la planta de regeneración se convierte en una especie de dos en uno listo para ser implementado.

-¿Está funcionando ya?

-Sí, está funcionando en una planta piloto que tenemos emplazada en Algarrobo. Ya se está regando con agua regenerada en esa parte de la Axarquía.

-¿Para qué tipo de regiones está ideado RichWater? ¿Es apropiado a nivel mundial?

-Este es un proyecto enfocado a desarrollar un prototipo con el que mejorar una tecnología que ya existía y encontrar un mercado donde aplicarla, por lo que la localización es importante. Ese mercado está en regiones que tengan escasez de agua y un desarrollo agrícola grande pero el acceso al agua sea un factor limitante. Obviamente tratar agua para utilizarla es más caro que sacarla del pozo, siempre y cuando tengas agua en el pozo. Si hay sequía estamos hablando de otra coyuntura.

-¿Cuán importante es, en una provincia como la de Málaga, tener acceso a esta tecnología?

-Es importante en cuanto a que ofrecemos garantías con las que vencer las reticencias de los regantes. Estamos en contacto con los agricultores de la Axarquía y para ellos el tema del agua es crucial, tienen un mercado inmenso para los cultivos subtropicales, con una demanda altísima y un consumidor dispuesto a pagar, pero el agua limita su producción. Reduce los costes con respecto a otros sistemas de regeneración por la gestión de nutrientes. Aunque no está pensada para sustituir a otros procesos como los trasvases, no tiene sentido que desaprovechemos el agua regenerada, es un recurso, un recurso que está ahí y puede complementar a otros sistemas, bien sean trasvases u otras soluciones como mejorar la eficiencia de riego. Esto no es la panacea, seguramente sea imprescindible hacer uso de todas las soluciones combinadas dada la escasez a la que nos enfrentamos.

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