La Mayora participa en un proyecto internacional para controlar las «superplagas»

La investigadora Marta Monserrat en uno de los laboratorios del IHSM La Mayora./SUR
La investigadora Marta Monserrat en uno de los laboratorios del IHSM La Mayora. / SUR

Junto a investigadores de otros siete países europeos, la institución se centrará en buscar soluciones contra la araña roja y la mosca blanca

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El uso de productos fitosanitarios genera resistencias en las poblaciones biológicas que se quiere controlar. Ello hace que los agricultores cambien de un químico a otro cada vez más fuerte, cuando en partes del mundo como Europa la tendencia es hacer un uso más racional de los insecticidas e incluso primar los bioinsecticidas. La lucha biológica es un método de control de plagas y enfermedades que consiste en utilizar organismos vivos –depredadores naturales–, con el objetivo principal de controlar las poblaciones de otros organismos nocivos en los cultivos y que ocasionan graves pérdidas en las producciones agrícolas.

En un intento de avanzar en el desarrollo de herramientas y estrategias innovadoras para el control racional de plagas de manejo difícil (superplagas) y de las enfermedades que transmiten, la Comisión Europea, bajo el programa Horizonte 2020 de Investigación e Innovación, ha concedido 2.991.525 euros a un consorcio formado por 13 investigadores adscritos a organizaciones (universidades, centros de investigación y empresas) de ocho países europeos: Grecia, Italia, Bélgica, Reino Unido, Dinamarca, Francia, España y Holanda.

Las superplagas son aquellas que están distribuidas globalmente, o lo que es lo mismo afectan a muchos cultivos en todo el mundo, y además son particularmente difíciles de controlar.

El proyecto, denominado ‘Superpests’, se centrará en cuatro especies que son muy importantes, por causar problemas en muchos cultivos distintos, porque algunas transmiten virus de gran importancia, y todas son de muy difícil control. Se trata de: el áfido Myzus persicae, la mosca blanca Bemisa tabaci, el trips Frankliniella occidentalis, y la araña roja Tetranychus urticae.

Participación española

La participación española en el consorcio corre a cargo del Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea (IHSM) La Mayora, un centro mixto formado por la Universidad de Málaga y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

De los 2.991.525 euros con los que cuenta el proyecto, 240.100 se asignan al IHSM La Mayora para llevar a cabo el paquete de trabajo asignado a este centro de investigación malagueño. La Mayora desarrollará su trabajo dentro del proyecto contra las «superplagas» bajo la dirección de la doctora y científica titular del CSIC en la finca experimental, Marta Montserrat.

Las actividades que se llevarán a cabo durante el proyecto de investigación consisten en el desarrollo de nuevas herramientas y estrategias para el uso efectivo y racional de insecticidas.

Asimismo, se trabajará en el desarrollo y evaluación de Bio-insecticidas, también llamados insecticidas verdes, derivados de extractos de plantas y metabolitos, sinérgicos y RNAi, y el análisis en las plagas de efectores causantes de la resistencia a las defensas de las plantas, para identificar nuevos bio-estimulantes o dianas para la mejora genética de los cultivos.

Otro de los objetivos son la mejora del potencial de los agentes de control biológico (enemigos naturales mejor adaptados a las condiciones de los cultivos) y el uso de modelos matemáticos predictivos para validar, a través de datos reales, la combinación óptima de estrategias para un control de plagas efectivo y sostenible, según Marta Monserrat.

El IHSM La Mayora centrará su trabajo de investigación y ensayos dentro del proyecto principalmente sobre la araña roja y la mosca blanca, las cuales son de muy difícil control en tomate. «Estudiaremos qué características de los enemigos naturales confieren resistencia a las defensas naturales de las plantas de tomate, y generaremos razas mejoradas de dos especies de enemigos naturales (un ácaro depredador, y una chinche depredadora) para que sean efectivas en tomate», ha manifestado Monserrat.

Esto significa que se centrará en la mejora del potencial de los agentes de control biológico y participará también en el análisis en las plagas de efectores causantes de la resistencia a las defensas de las plantas y en el uso de modelos matemáticos predictivos para validar la combinación de estrategias para un control de plagas efectivo y sostenible.

En definitiva, un nuevo proyecto que viene a reconocer el prestigio de este centro malagueño.

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