Limón dulce: una variedad centenaria al borde del olvido

Limonero./SUR
Limonero. / SUR

Carlos Aranda mantiene en su finca varios limoneros de este tipo «para que no se pierdan»

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

En Pizarra hay una finca llena de limones entre los que se esconde un secreto casi olvidado. Se trata de El Condado, y allí Carlos Aranda, además de la variedad tradicional posee tres árboles de limón dulce. Este tipo de fruto está fuera de las cadenas de producción y distribución agrícolas, a pesar de ser típico del cotizado Valle del Guadalhorce, único lugar en el que crece. La especie está actualmente en regresión aunque Aranda se resiste a que desaparezca: «Debería tener un hueco en el mercado».

La variedad, también conocida como 'limón cascarúo', ya que la piel es algo más gruesa de lo habitual, fue introducida en España por los musulmanes, aunque se desconoce con precisión la fecha, incluso el siglo -se estima que pudo suceder entre los siglos X y XII según algunas referencias históricas-. Algunas referencias sitúan la variedad en la localidad de Pizarra en el año 1751. En la actualidad existen muy pocos agricultores que la trabajen, y lo hacen «por mantener la tradición y por capricho», comenta Aranda.

Según explica Aranda, el fruto es «de un sabor muy dulce y característico». El producto se consume tal cual se ha recogido y no es válido para aplicarlo en platos como el limón tradicional, ya que posee unos matices muy específicos y endulzaría el sabor en cuestión. «No tiene nada que ver con la lima ni con frutos similares, es único en sabor y textura».

En cuanto al aspecto del árbol, es algo menos redondo que el del limón habitual, y las ramas son más largas que las de un naranjo. Cada planta tiene una gran capacidad de carga y provee al agricultor de un buen número de frutos a lo largo de la temporada. Aranda insiste en que el mercado debería abrirse a esta variedad, ya que la variedad es «exactamente igual de exigente que el limón normal». Para reproducir los árboles basta con hacer injertos, «y con 200 unidades se podría producir», aunque al ser algo tan desconocido y que rompe tanto con los hábitos alimenticios actuales nadie se atreve a dar el paso.

El agricultor explica que esta variedad es «una completa desconocida» más allá de las fronteras de la provincia de Málaga, incluso allí donde el cítrico es habitual. En el Grupo de Desarrollo Rural del Guadalhorce tienen en cuenta a esta variedad autóctona aunque de momento sólo crece de forma menor en algunas fincas particulares.

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