De la huerta al consumidor: así funcionan los grupos de consumo ecológico en Málaga

Cada día, nuevos productos se suman a esta cesta 'bio' /SUR
Cada día, nuevos productos se suman a esta cesta 'bio' / SUR

Más de 1.500 usuarios compran fruta, verdura y otros productos 'bio' del valle del Guadalhorce a través de WhatsApp y recogen sus pedidos en 36 puntos de reparto

Nuria Triguero
NURIA TRIGUERO

La fruta y la verdura llega a la mesa del cliente un día después de cosecharse. Más fresca, imposible. La cercanía del valle de Guadalhorce, el ingenio de una familia de agricultores y WhatsApp obran el milagro. Más de 1.500 personas en la provincia participan ya de una iniciativa de comercialización directa del campo al consumidor que les permite adquirir productos ecológicos de cercanía sin los costes añadidos de la distribución. Familia Hevilla, una empresa de agricultura ecológica de Coín, explota con éxito un sistema que no es nuevo en el mundillo 'eco', el de los grupos de consumo, pero que gracias a las redes sociales gana inmediatez, facilidad de uso y personalización.

Los grupos de consumo constituyen una fórmula de relación directa entre agricultores y consumidores que en otros países europeos está muy extendida. En España el País Vasco es la región que más ventaja lleva en su implantación. La iniciativa de Familia Hevilla nació hace algo más de tres años con un solo punto de reparto en Fuengirola: el domicilio particular de Gloria Marín. Hoy, ella es quien se encarga de coordinar 36 grupos de WhatsApp vinculados a otros tantos puntos de reparto en Estepona, Marbella, Fuengirola, Mijas Costa, Benalmádena, Torremolinos, Alhaurín de la Torre, Málaga y Rincón de la Victoria.

«Esto crece gracias al boca a boca. Cada día recibimos mensajes y llamadas de personas que quieren probar este sistema», afirma Marín, que se encarga de gestionar los grupos de consumo de Familia Hevilla. Su funcionamiento es sencillo: los usuarios se apuntan al grupo de WhatsApp que más les conviene por cercanía. Cada sábado, la empresa envía el listado de productos disponibles con sus precios. El catálogo se actualiza cada semana, ya que sólo se ofrecen frutas y verduras de temporada. Los clientes tienen hasta el domingo por la noche para decidir y enviar su pedido mediante la misma aplicación. No hay pedido mínimo ni obligación de comprar todas las semanas. Las personas que no utilizan WhatsApp tienen la alternativa del correo electrónico.

La cosecha se realiza en la huerta de los Hevilla el lunes y el martes y el reparto, el martes y el miércoles, según la zona. De esta manera, los productos llegan al consumidor 24 horas después de haber sido arrancados del árbol o de la mata. Tampoco se cobran gastos de envío, ya que al concentrar el reparto en una treintena de puntos, la empresa consigue minimizar el coste de transporte. El día fijado -martes o miércoles-, los clientes acuden al sitio de recogida en el horario convenido y se llevan su pedido. El pago se realiza después, normalmente por transferencia bancaria, aunque hay clientes que prefieren abonar en efectivo las compras de todo el mes en el puesto que tiene Familia Hevilla en los mercadillos de Guadalhorce Ecológico. La libertad que se le da al cliente, la facilidad de uso y la atención directa son, en opinión de Gloria Marín, claves fundamentales para el creciente éxito de esta iniciativa.

Para Cristóbal y Sebastián Hevilla, los impulsores de esta innovadora empresa de agricultura ecológica, el objetivo no es sólo comercializar sus productos a precios dignos sin depender de intermediarios o empresas de distribución. El propósito que les mueve es difundir las ventajas de consumir frutas y verduras «libres de productos tóxicos, cultivadas al aire libre, maduradas en su mata y sin ser almacenadas en cámaras». Ventajas que resumen en dos: salud y sabor. «La gente cada vez está más concienciada sobre las consecuencias que tiene para la salud nuestra forma de alimentarnos. De hecho, hay bastantes clientes nuestros que son o han sido pacientes de cáncer o de enfermedades autoinmunes», afirma Gloria Marín.

El catálogo de productos ecológicos ofertados en estos grupos de consumo va más allá de fruta y verdura: hay pan, harinas, cereales, semillas, mermeladas y otras conservas, aceite, aceitunas, huevos, leche… A los alimentos producidos por Familia Hevilla se suman los de otras empresas colaboradoras que también son del valle de Guadalhorce como Panadería Zapelia, Huerta Río Grande o Harinera El Molino. «Hemos ido introduciendo cada vez más productos a demanda de nuestros clientes», afirma Marín.

«Pensamos que así todos ganamos de verdad: consumidores, agricultores, la economía local, la sociedad y el planeta», afirman los hermanos Hevilla, que añaden otra importante razón para hacer lo que están haciendo en su empresa familiar: contribuir a los agricultores vuelvan a tener la reputación y la dignidad que deben tener. Ellos son descendientes de una estirpe de horticultores del valle del Guadalhorce y tienen sus profesiones aparte del campo, pero están decididos a no dejar que se pierda la tradición familiar. Y ya se sabe: renovarse o morir. No hacen asco a ningún sistema que les ayude a vender sus productos directamente al consumidor final: mercadillos, grupos de consumo, visitas a su huerta o redes sociales.

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