La flota de arrastre parará el 15 de junio en protesta por los recortes que promueve la UE

Pescadores de un barco de arrastre seleccionando las capturas a la llegada a puerto./Agustín Peláez
Pescadores de un barco de arrastre seleccionando las capturas a la llegada a puerto. / Agustín Peláez

El paro será secundado por todo el sector andaluz de arrastreros con motivo de la jornada que se mantendrá en Valencia para debatir el plan

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

La flota andaluza de arrastre, incluida la de Málaga -la conforman 36 embarcaciones- pararán el próximo 15 de junio en protesta por los planes que impulsan la Comisión Europea y el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente y que persiguen modificar las condiciones de la pesca de las especies demersales, entre las que se encuentran la merluza, el salmonete, la cigala y la gamba roja y blanca.

El amarre de la flota de arrastre andaluza tiene como finalidad mostrar el rechazo del sector pesquero a los recortes que se plantean para el Mediterráneo occidental, al consideran que provocarán su desaparición desde el momento en que conllevaría la reducción de los días de faena. Según la patrona mayor de la Cofradía de Pescadores de Caleta de Vélez, María del Carmen Navas Guerrero, la protesta será secundada por toda la flota de arrastre de la provincia coincidiendo con la celebración en Valencia ese mismo día de un encuentro para debatir la situación a la que se enfrenta el arrastre.

Al encuentro está previsto que asistan representantes de la comunidad valenciana, del Parlamento Europeo, de otras comunidades autónomas, del Gobierno central y del sector pesquero. El plan de gestión de pesca del Mediterráneo occidental plantea entre otras medidas reducir las jornadas de pesca, lo que para el sector tendrá gran repercusión en las flotas de provincias de Almería, Granada y Málaga.

Se plantea en concreto una reducción anual del 10 por ciento de aquí a 2021 de los días de faena, lo que supone que en ese año los días de trabajo se hayan reducido un 30 por ciento. En Málaga los pescadores de arrastre pueden faenar actualmente unos 210 días al año, pero si se aplica la medida sólo podrán faenar 150, lo que para el sector hará inviable la actividad. Los recortes incluidos en el plan abarcan tanto a la costa española, como a la italiana y francesa, con más de 3.000 barcos, de ellos 594 en España, 93 en Andalucía y 36 en Málaga, cuando los stocks de algunas especies en este mar es algo que afecta también a otros países mediterráneos como Marruecos y Argelia, con muchos más barcos. Los pescadores andaluces no entiende porqué deben realizar ellos todo el esfuerzo.

Plan «inasumible»

El pasado día 22, los diputados del PSOE en el Congreso representantes de las provincias costeras andaluzas expresaron su apoyo a los pescadores de arrastre, entre ellos los malagueños, Miguel Ángel Heredia, que es portavoz de Pesca del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso; la diputada Begoña Tundidor y el diputado José Andrés Torres Mora.

Para los diputados socialistas, el plan de pesca que se quiere para el Mediterráneo occidental es «inasumible» para los pescadores andaluces, y por tanto también malagueños, por lo que han pedido al Gobierno la retirada del mismo.

Heredia ha defendido la necesidad de buscar un equilibrio entre la preservación de la biodiversidad y el mantenimiento social de las familias que viven de la pesca de arrastre. Para el PSOE, los planes sobre la mesa pueden causar un «grave perjuicio» a la flota andaluza, incluida la malagueña, y poner en riesgo a 93 embarcaciones en Andalucía (36 en Málaga), a 500 empleos directos y 2.500 indirectos.

Según Heredia, no se puede plantear un plan de gestión de recorte en pesca para únicamente tres países (Italia, Francia y España) cuando hay 22 países ribereños al Mediterráneo, de los cuáles ocho pertenecen a la Unión Europea.

La patrona mayor de la Cofradía de Pescadores de Caleta de Vélez declaró ayer que el sector está muy preocupado desde el momento en que si los planteamientos iniciales salen adelante, podría suponer que los armadores de las embarcaciones de arrastre amarran sus barcos ante la pérdida de rentabilidad económica, lo que ello supondría de perdida de puestos de trabajo.

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