FENÓMENO CÍCLICO

AGUSTÍN PELÁEZ

La sequía es un fenómeno cíclico que no debe sorprender. Al menos, esa es la opinión de los expertos. Se sabe que no es algo inédito. Que se repite cada cierto tiempo. En la provincia se han vivido tres sequías en los últimos 20 años. Todavía tenemos en el recuerdo la de 1995 y, diez años después, la de 2005, que se prolongó hasta 2009. Quiere esto decir que se trata de un fenómeno hasta cierto punto previsible. Y si ello es así, por qué razón las administraciones competentes no han previsto las infraestructuras necesarias para poder garantizar el suministro sin necesidad de imponer restricciones. Por mucho que nos pese, Málaga ha experimentado pocas mejoras desde 1995 dirigidas a dotar al campo y la ganadería de la provincia de los recursos hídricos necesarios para poder regar los diferentes cultivos o dar de beber a sus animales, mientras hay lugares donde el agua se vierte por falta de capacidad de almacenamiento. En Málaga llueve más en la zona occidental que en la oriental. Esto es algo que se sabe, como se sabe que la sequía es cíclica. Sin embargo, los productores de frutas tropicales han visto reducir drásticamente su dotación de agua para regar sus aguacates y mangos debido a que el principal embalse de la comarca no recibe aportaciones de agua. No llueve o apenas caen cuatro gotas. Insufiente para llenar la presa. Sin embargo, el Guadiaro y el Genal no dejan de verter agua al mar. Respetando el caudal ecológico, es lógico pensar que algo se puede y debe hacer.

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