La enfermedad más temida por el sector cítrico se acerca a Andalucía

Plantaciones de cítricos dañadas en Florida, en los Estados Unidos. /SUR
Plantaciones de cítricos dañadas en Florida, en los Estados Unidos. / SUR

La posible llegada del 'greening', que afecta a limones, naranjos, mandarinos y pomelos, comienza a preocupar a los agricultores de la provincia

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El insecto vector de la Trioza erytreae, propagador de la devastadora enfermedad del Huanglongbing (HLB), también conocida como 'greening', está ya presente en las plantaciones citrícolas próximas a Lisboa (Portugal). La enfermedad bacteriana afecta al sistema vascular del árbol y causa la muerte de los cítricos. Aunque, por el momento, la bacteria no ha sido detectada en Andalucía, no ocurre lo mismo en otras zonas de España y Portugal.

La principal preocupación se centra por ahora en el avance que se está detectando en Portugal, donde el vector ya se ha localizado en zonas más al sur del país como Aveiro, un terreno muy próximo a las plantaciones de este producto en Huelva.

El insecto propagador del HLB o greening, está ya en cultivos de cítricos de Lisboa

El sector del cítrico en Málaga no es ajeno a esta preocupación, ya que se trata de una enfermedad potencial que puede propagar el insecto, Trioza erytreae, y que si termina llegando a la Comunidad andaluza, no tiene tratamiento. El 'psílido africano', que es capaz de portar la bacteria que desencadena el temido Citrus Greening, ha sido hallado en la zona de influencia de Lisboa, lo que sitúa el foco a unos escasos 190 kilómetros de las primeras plantaciones españolas de cítricos, las de la provincia de Huelva (la segunda en relevancia de Andalucía, con alrededor de 19.000 hectáreas) y a sólo 170 kilómetros de la principal productora de agrios del país luso, el Algarve, con otras 14.600 hectáreas.

La situación es, en términos de seguridad fitosanitaria, tan crítica, que las autoridades portuguesas ya han regulado las condiciones en las que sus viveros de cítricos tendrán que operar para ser considerados, desde el pasado 1 de enero, como libres de este insecto y por tanto no sufrir las restricciones que se han impuesto en el país luso para frenar su expansión.

Tales medidas pasan por el aislamiento, mediante cubiertas que garanticen la bioseguridad de todos los plantones a lo largo de todo su ciclo vegetativo, en las plantaciones de los viveros de cítricos.

Expansión

El foco está pues en pleno proceso de expansión en la Península Ibérica desde que fuera detectada en Galicia en 2014 y avanza ahora con un gran potencial invasivo por el país vecino. Antes de verano, el insecto se expandía sin interrupción por todo el litoral atlántico desde Galicia hasta la mencionada zona de influencia de Oporto.

Entre septiembre y noviembre, se detectaron hasta seis nuevos focos: los tres ya mencionados, a los que se suman los vecinos Oliveira do Barro, Anada y Figuera da Foz. Y otros tres más -mucho más al sur- que han roto la línea de continuidad en la expansión geográfica mantenida hasta el momento (Alcoraca, Sintra/Cascais y Almada). Este último hecho, en tanto las nuevas localizaciones superan ampliamente la capacidad de vuelo o de propagación por el viento del insecto, anima a pensar que la contaminación se ha producido como consecuencia del traslado de material vegetal infectado.

Pérdidas

En algunas potencias citrícolas mundiales, como es el caso de Estados Unidos, México o Brasil, el HLB ha causado ya pérdidas millonarias e incluso amenaza la propia subsistencia del sector pues no tiene cura conocida. Todos los expertos en la materia alertan que la citricultura española hace frente a la mayor amenaza desde la enfermedad de la 'Tristeza de los cítricos', que arrasó buena parte de las plantaciones a finales de la década de los 50 y los 60. En todos los casos, desde la irrupción del vector, la llegada de la enfermedad (de la bacteria, aún no presente, se reitera) fue sólo cuestión de tiempo.

El Huanglongbing causa un rápido debilitamiento de los árboles, que acaba provocándoles la muerte en pocos años, va acompañado de una pérdida del potencial productivo de las parcelas desde los primeros años de la infestación.

El 'psílido africano' es un insecto chupador y, como tal, no mata al árbol, pero puede transmitir la bacteria Huanglongbing (HLB) que sí resulta letal para el árbol. Afecta a naranjas, mandarinas, pomelos o limones. Una vez que el árbol está enfermo ya no tiene cura.

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