El 'ébola del olivo', la bacteria que tiene en vilo al campo malagueño

La ‘Xylella fastidiosa’ no tiene cura de momento. / SUR

Afecta a más de 300 especies, entre ellas el olivo, el almendro, la vid, el ciruelo, el melocotón o el naranjo y el limonero

AGUSTÍN PELÁEZ

Su nombre es ‘Xylella fastidiosa’. También se le conoce como el ‘ébola del olivo’. Es una bacteria y no tiene cura de momento. Fue descrita por primera vez en California en 1892, según el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente. Puede afectar a más de 300 especies. De hecho, ataca con gran virulencia a árboles leñosos mediterráneos como el olivo, el almendro, la vid, el ciruelo, el melocotón o el naranjo y el limonero. También el café y plantas ornamentales como la adelfa o el romero.

En España su presencia en Baleares, primero, y la comunidad de Valencia, después, preocupa a cultivos tan importantes como cítricos, vid, almendros, olivar, melocotoneros, así como en numerosas especies ornamentales. También son susceptibles en distinta medida peral, ciruelo, aguacate y arándano, y distintos árboles ornamentales como plátano de sombra, robles, olmos y arces, entre otros.

Según los expertos, la ‘Xylella fastidiosa’ cuenta con más de 100 plantas huésped diferentes. En muchas de ellas no provoca daños aparentes, y pueden actuar como reservorios de la bacteria.

Ataca con gran virulencia a árboles frutales en el Mediterráneo

En cuanto infecta al árbol, la bacteria tapona sus vasos e impide la circulación de savia bruta, asfixiándolo lentamente. Sus primeros síntomas: hojas marchitas y decaimiento general. El resultado final: ramas secas y muerte del individuo.

Hay hasta 360 vectores o agentes transmisores de la enfermedad, la mayoría insectos tan comunes en las plantaciones como mosquitos o cigarrillas, lo que hace que la bacteria se esté propagando rápidamente en los entornos afectados, según el servicio de Agricultura de Castilla-La Mancha.

La bacteria tapona los vasos e impide que circule la savia bruta asfixiándola lentamente. A la izquierda, un técnico de laboratorio lleva a cabo una prueba de control de calidad a una muestra de aceitunas afectadas por la peste de los olivos. Al lado, olivos infectados talados. / SUR

Aunque ampliamente distribuida en el continente americano, en Europa saltó la alarma al detectarse por primera vez un foco de ‘Xylella fastidiosa’ en Salento, región de Apulia, en el sur de Italia. En este caso, la ‘Xylella fastidiosa’ ha afectado principalmente a olivos, a pesar de que hasta el momento el olivo no había sido considerado entre sus principales hospedadores. La bacteria se encontró además en adelfas y almendros próximos a los olivos afectados.

¿Cómo se transmite?

Se transmite de forma natural de unas plantas a otras con la ayuda de insectos vectores, principalmente cicadélidos y cercópidos, hemípteros chupadores que se alimentan del xilema. La especificidad entre la bacteria y el vector suele ser muy baja, por lo que prácticamente cualquier especie de cicadélido o cercópido puede ser vector potencial de la bacteria. Los vectores, sin embargo, sólo actúan como dispersores eficientes a corta distancia. El principal riesgo de entrada de la bacteria en otros continentes es el comercio y transporte de material vegetal infectado.

La principal medida de control fitosanitario debe ser extremar las precauciones en el comercio del material vegetal sensible y, especialmente, el procedente de zonas con presencia de la bacteria. Este material vegetal debe proceder siempre de productores oficialmente autorizados y con pasaporte fitosanitario en su caso.

Hace unos meses la alarma volvía a encenderse, esta vez en Baleares y más recientemente en la Comunidad Valenciana, donde se han detectado distintos brotes, uno de los últimos en 26 parcelas de varios municipios de la Marina Baixa y próximos del Comtat (Balones) y Marina Alta (Alcalalí), que han registrado nuevos positivos en almendro de la ‘Xylella fastidiosa’ (subespecie multiplex). En los dos focos anteriores se trataron 18,2 hectáreas con insecticida, de ellas 5,53 en zona forestal, y se eliminaron los arbustos del sotobosque y 304 almendros de cinco plantaciones.

Avisos

En Andalucía, los agricultores pueden avisar incluso a través de una aplicación móvil de la Red de Alerta de Información Fitosanitaria (RAIF) de cualquier posibilidad de riesgo de ‘Xylella fastidiosa’ que detecten en sus explotaciones, empleando la geolocalización de su teléfono móvil y la posibilidad de adjuntar fotos para que sean analizadas de manera inmediata. Este nuevo sistema ‘on line’ de intercambio de información puesto en marcha por la Junta de Andalucía se integra en la aplicación móvil (app) de la RAIF para comunicar avisos de forma telemática, además del teléfono (955 059 898) y el correo electrónico (info.xylella@juntadeandalucia.es) disponibles para avisar de manera inmediata de cualquier incidencia.

Según el viceconsejero de Agricultura, Ricardo Domínguez, en Andalucía se han incrementado las prospecciones en explotaciones agrícolas, especialmente en los cultivos de almendros. Otras medidas adoptadas son la incorporación progresiva de 15 profesionales del sector agrícola (ingenieros agrónomos e ingenieros técnicos agrícolas) dedicados a garantizar la máxima sanidad vegetal de los cultivos de Andalucía.

La inquietud y preocupación en el campo es total. En España hay unos 2,5 millones de hectáreas de olivar, un 60% de ellas en Andalucía. Sólo Málaga cuenta con 130.000 hectáreas de olivar, más de 6.000 de aguacate, unas 4.000 de viñedo y 16.000 de almendro. Sólo el sector del olivar factura en España 1.800 millones de euros al año, según datos del Ministerio de Agricultura.

Las 150.000 hectáreas de almendro que suman las provincia de Granada, Málaga y Almería mueven 60 millones. Los cítricos en la Comunidad Valenciana facturaron 1.982 millones en 2015. En Málaga la facturación en 2016 fue de 92,7 millones.

Sólo pensar en una posible propagación de la ‘Xylella fastidiosa’ al resto de la Península hace temblar a los agricultores, incluidos los productores malagueños.

Según la Consejería de Agricultura de la Junta de Andalucía, la ‘Xylella fastidiosa’ invade el xilema de la planta hospedadora. Su multiplicación en el interior de los vasos puede llevar a la obstrucción del flujo de savia bruta, principalmente agua y sales minerales.

Los síntomas varían de unos hospedantes a otros. En algunos casos se corresponden con los síntomas típicos de estrés hídrico: marchitez o decaimiento generalizado; en casos más agudos, la seca de hojas y ramas, y, finalmente, la muerte de toda la planta. En otros casos, los síntomas se corresponden más a los provocados por ciertas deficiencias de minerales, como clorosis internervial o moteado en hojas.

El síntoma más característico es el quemado de la hoja o brotes. Una parte verde se seca de repente, volviéndose marrón mientras los tejidos adyacentes permanecen amarillos o rojos. La desecación se extiende con facilidad, pudiendo ocasionar el marchitamiento total y la caída de la hoja.

Este tipo de síntomas también se pueden producir por otras causas no asociadas a ninguna plaga (agentes abióticos o medioambientales): estrés hídrico, viento, salinidad, exceso de nutrientes... La diferencia entre los síntomas producidos por estas causas y los ocasionados por la presencia de ‘X. fastidiosa’ radica en que cuando se deben a causas abióticas o medioambientales el quemado de hojas suele ser generalizado, afectando tanto a las partes jóvenes como a las más viejas, y suele observarse en todas las plantas del mismo lote, puesto que se han desarrollado en las mismas condiciones, según Agricultura. En los brotes afectados en olivo también se ha observado un oscurecimiento de los vasos del xilema al realizar un corte transversal de los mismos.

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