El chumbo, un fruto de lujo para los londinenses

El chumbo, un fruto de lujo para los londinenses

En la capital inglesa este fruto ahora importado de Colombia se vende a 1,42 euros la pieza. En Andalucía, mientras tanto, la mayoría de las chumberas llevan años desapareciendo a causa de la cochinilla del carmín

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

El barrio de Camden de Londres (Reino Unido) es famoso por su mercado y por la vida alternativa de sus habitantes. Aunque no posee monumentos importantes, es especialmente conocido por albergar uno de los mercadillos callejeros más pintorescos de la ciudad y por la celebración de eventos asociados con la cultura alternativa. Es una barrio tremendamente visitado por los turistas. En una frutería próxima a la ribera se pueden observar frutas de los lugares más dispares del mundo: tomate de árbol, rambután, nabo daikon, mangos baby, aguacates verde, tomatillo de México, litchi, granadilla y chumbos.

Pero lo que más llama la atención es el precio de venta de los chumbos, de auténtico lujo. A 1,25 libras la pieza (1,42 euros cada uno). El precio supera al del aguacate (entre 1,15 y 4,40 libras el kilo, según la variedad y procedencia) e incluso al de la naranja sanguina española (0,45 libras el kilo).

Por supuesto no se trata de chumbos españoles. Sencillamente porque la producción en España no comienza hasta el verano. Las chumberas en nuestro territorio florecen en mayo y se cosechan entre junio y agosto e incluso más tarde, si son frutos de la segunda floración. Los que se exhiben en los mercados son londinenses son chumbos importados de Colombia.

Y ello mientras que en Andalucía las chumberas continúan desapareciendo a un ritmo casi vertiginoso debido a la plaga de la cochinilla del carmín, aún cuando se trata de una planta tremendamente resistente a las sequías y vientos intensos, que la chumbera es un buen alimento para el ganado y para el ser humano, se usa siempre para delimitar las lindes de terrenos y produce unos frutos deliciosos, los chumbos.

La plaga del carmín lleva años avanzando sin control en España. Se detectó por primera vez en Murcia hace menos de una década (2007, según algunos autores), y se ha ido propagando por toda Andalucía. La plaga ha acabado con numerosas chumberas en Cádiz, Huelva, Málaga, Granada e incluso Almería. Sólo están logrando sobrevivir aquellas a las que los agricultores prestan atención y les interesa mantenerla por los frutos.

Se trata de una planta que llegó a España en el siglo XVI, entre 1548 y 1570, de la mano de los conquistadores españoles. Sin embargo, es una de las especies incluidas en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, del Ministerio de Medio Ambiente.

Tiene una especial adaptación para desarrollarse en las zonas cálidas, áridas y semiáridas de la mayor parte del mundo. En España se encuentra principalmente en Extremadura, en el Sudeste peninsular, Andalucía, Baleares y Canarias.

La chumbera puede multiplicarse por semillas o por esquejes. La propagación por esquejes es la más frecuente y puede realizarse con «palas» completas o con fracciones de palas que se entierran en el suelo. La preparación del terreno es mínima, basta simplemente con abrir surcos en los que van a colocar las palas completas o las fracciones de palas.

El fruto de la floración ordinaria madura en agosto. Los frutos que provienen de la segunda floración llegan al mercado en época invernal.

Existen diversas variedades. Entre los más extendidos se encuentra los verdales o amarillos, cuyos higos chumbos son de mejor calidad, de carne amarilla, sabrosos, con bastante semilla. Después están los morados, de sabor dulce, de forma alargada, tamaño grande y con abundantes semillas. Los sanguinos, una variedad poco extendida, de sabor dulzón y agradable, de fruto redondeado de color rojo intenso. Otra variedad es la conocida como sin piñón, que se caracteriza por tener pocas semillas, de muy buen sabor y la pulpa color pardo ambar. También están los blancos, de pulpa blanca, con pocas semillas y sabor poco dulce.

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