Las chumberas desaparecen en Málaga y el precio de sus frutos se duplica

La cochinilla se alimenta de la savia de la penca. / SUR

La cochinilla del carmín acaba casi por completo con esta especie en la provincia sin que se hayan adoptado medidas para evitarlo

Agustín Peláez
AGUSTÍN PELÁEZ

Las chumberas van camino de desaparecer del paisaje de la provincia. En apenas tres años sus pencas han quedado casi reducidas a la nada, hasta el punto de que en la mayoría de los lugares que antes ocupaban ya no queda ningún vestigio o a lo sumo un amasijo de pencas secas blanquecinas que hablan por sí solas del importante deterioro que ha sufrido esta especie. Los causantes son sendos insectos conocidos como ‘Dactylopius Opuntiae’ y ‘Dactylopius Coccus’, popularmente denominados como ‘cochinilla del carmín’. La falta de tratamiento ha terminado por convertir a la cochinilla en una plaga. Cubren de blanco las pencas hasta acabar con la planta. Se alimentan de su savia y las seca. Su presencia no era ninguna novedad, sin embargo la dejadez de los dueños a la hora de tratarlas ha terminado por pasarles factura.

La consecuencia más inmediata es que cada vez hay menos higos chumbos que lleven el sello de ‘made in Málaga’. Su escasez es tal que quienes se ganan la vida comerciando con ellos los meses de verano en Málaga, están teniendo que trasladarse a otras provincias andaluzas como Granada, Córdoba o Sevilla para hacerse con los chumbos. Así las cosas, el precio de este fruto tan veraniego ha terminado por duplicarse en apenas dos años, alcanzando este verano hasta los tres euros el kilo para los agricultores que todavía cuentan en sus parcelas con chumberas en producción. La cotización se rebaja si quienes los que los venden son personas que recorren los caminos y veredas de Andalucía en busca del preciado fruto.

Antonia tiene que ir a Granada a por chumbos para luego venderlos en Málaga. / Agustín Peláez

Así en los mercados de la provincia se pueden encontrar chumbos de Málaga desde los 2,20 hasta los cinco euros el kilo, y por debajo de los dos euros si proceden de otras provincias. Si los quiere pelados, en la capital hay puestos callejeros en los que se ofrecen a cinco por un euro. Este es el caso de Antonia, que asegura que tiene que trasladarse a Granada cada día en busca de chumbos porque en Málaga ya los que quedan están más que contados.

Carlos Márquez es un agricultor de Sayalonga que tiene la suerte de contar con un «moño» de chumberas que su familia se ha preocupado de cuidar en una parcela de su propiedad. «No las cultivamos para vender. Es para consumo familiar, pero dan más producción de la que podemos consumir y cada año llevamos al mercado unos 300 kilos», explica.

Según Márquez, esta campaña le han llegado a pagar hasta tres euros por kilo, lo que significa que los consumidores están pagando más de cuatro euros por un kilo como mínimo. «Nunca hemos visto estos precios, es la primera vez que nos están ofreciendo estas cotizaciones», asegura.

La Junta dice que son los propietarios de las parcelas quienes deben tratar la plaga

Para este agricultor, lo que está sucediendo en Málaga y en otras provincias con esta especie es en parte por falta de cuidado. «Para acabar con la plaga de la cochinilla del carmín solo se necesita lavarlas con jabón potásico y caldo de ceniza. Mi padre es quien se encarga de cuidarlas y hoy tenemos una buena cantidad, aunque reconozco que hay muchas que se han perdido», asegura.

Asimismo lamenta que mientras en Andalucía no se le está prestando atención al problema de la cochinilla del carmín, en países como Sudáfrica hay empresas que dedican a la chumbera cientos de hectáreas para producir chumbos rojos, amarillos y blancos, dada la alta demanda de esta fruta exótica en los mercados tanto locales como en los internacionales.

Competencia

El problema de esta especie, que fue introducida en España procedente del Nuevo Mundo en el siglo XV y está catalogada como invasora, es que no está considerada de interés comercial agrícola. Ni tan siquiera está catalogada como cultivo agrícola. Ello hace que la Consejería de Agricultura no considere la cochinilla como un tema de su competencia, según el delegado territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Javier Salas, que le echa la pelota al tejado de la Consejería de Medio Ambiente. Desde Medio Ambiente, se asegura en cambio que el problema de las chumberas compete a Agricultura, según el delegado territorial en Málaga, Adolfo Moreno.

El Ayuntamiento de Vélez pide que se adopten medidas para su recuperación

Para Salas, en el tema de la cochinilla, que puede ser tratada con agua a presión con jabón potásico o con fitosanitarios, deben ser los propietarios de las parcelas quienes lleven a cabo tales tratamientos. «Si las chumberas se encuentran en un camino rural, la competencia es de los ayuntamientos», explica el delegado de Agricultura, que insiste en que en Málaga no existe ninguna explotación agrícola dedicada al cultivo de esta especie y que no es económicamente importante.

Desde la Junta, se ha mantenido hasta ahora que al ser la chumbera es una especie exótica incluida en el ‘Catálogo español de especies exóticas invasoras’, las administraciones no pueden tomar ninguna medida para su protección o fomento más allá del asesoramiento.

El comercio de los chumbos ha sido tradicionalmente un complemento de renta para muchas personas, las cuales han visto en este fruto una vía para obtener un ingreso añadido. Además, en los últimos años han surgido una serie de empresas como La Huerta de Carolina de Torre del Mar que fabrica zumo de higo chumbo, o la Finca la Giralda en Ojén que elabora un aguardiente de uva moscatel con chumbos.

Replantación

Organizaciones como COAG Málaga pidieron ya el pasado año a la Junta que tomara medidas para frenar la plaga, aunque sin éxito. Este asunto se ha llegado a abordar en el pleno municipal de Vélez-Málaga. El último acuerdo fue adoptado hace sólo unos días con el apoyo de toda la corporación. Así, el consistorio de la capital de la Axarquía exige a la Diputación Provincial que suscriba un convenio con la Junta de Andalucía para estudiar la situación y tomar medidas que permitan recuperar las chumberas, así como para volver a plantar esta especie en los lugares donde tradicionalmente han formado parte del paisaje. El pleno del Ayuntamiento de Vélez insta asimismo al Ministerio de Agricultura a que descatalogue la chumbera como especie exótica invasora o en todo caso permita dedicar fondos públicos a su preservación luchando contra la plaga de la cochinilla.

La Diputación ha aprobado también en su último pleno una moción de los diputados de IU, Guzmán Ahumada y Teresa Sánchez, en los mismos términos.

Vinieron de América y se usaron para reforestar Almería

Las chumberas llegaron a España en el siglo XVI, entre 1548 y 1570, de la mano de los conquistadores españoles. Se cree que llegaron desde México y por tanto siempre ha sido una planta alóctona. Empezaron a formar parte del paisaje de la costa mediterránea al resistir bien a las sequías y los vientos. Brotan con plantar una de sus palas en la tierra. Su expansión se produjo en apenas un siglo. Sin embargo, fue en Almería donde se introdujo de forma masiva, como consecuencia de la aplicación de políticas de reforestaciones durante los años 50 y 60 del siglo XX. El objetivo era rentabilizar las tierras improductivas y los campos de secano e intentar resolver el problema social provocado por la falta de trabajo y la fuerte emigración que venía sufriendo la provincia almeriense. El programa perseguía plantar unas 20.000 hectáreas de chumberas por año, para alcanzar las 100.000. Sin embargo, solo se llegaron a plantar 10.000 hectáreas. En la actualidad, en España esta especie está en decadencia, mientras en otros países el cultivo vive momentos de auge. En Andalucía, la variedad de chumbera más común es la Opuntia ficus. La especie fue utilizada como planta silvestre para vallar de manera natural las lindes entre las parcelas y como alimento para el ganado.

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