El boquerón victoriano, ¿mito o realidad?

En Rincón de la Victoria celebran en septiembre una fiesta en su honor. /Eugenio Cabezas
En Rincón de la Victoria celebran en septiembre una fiesta en su honor. / Eugenio Cabezas

Los expertos advierten de que el pescado típico de la bahía procede casi siempre de otros países

EUGENIO CABEZAS

Frito o en vinagre. El boquerón victoriano es uno de los manjares más típicos de Málaga. Sin embargo, este pescado azul, que en el norte se conoce como anchoa y cuyo nombre científico es 'Engraulis encrasicolus', sigue despertando el debate entre la comunidad científica. ¿Se puede hablar de un boquerón 'victoriano' o 'vitoriano', como también se le conoce popularmente, es decir, endémico de la bahía malagueña y que se pesca principalmente en torno a la festividad de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Victoria, de ahí su nombre?

Para empezar, la comunidad científica define esta especie como un «pez teleósteo, fisóstomo, semejante a la sardina, pero más pequeño, que abunda en el Mediterráneo y parte del océano Atlántico, con el cual se preparan las anchoas». Pues bien, según la comunidad científica, además de pescarse en esta época del año, esta especie debería cumplir dos preceptos: tener escasa talla y haberse alimentado en el mar de Alborán. De esta forma, sólo con atenerse a las normas que dicta el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente en torno a la pesca podemos colegir que no existe esta especie propiamente dicha en Málaga. O no debería existir. Puesto que la Administración marca un mínimo de 9 centímetros de talla para que un boquerón pueda ser pescado, asegurando así que ya ha realizado su primer desove. Mientras, el 'victoriano', en esencia, debe tener entre cinco y siete. Es decir, que si usted se encuentra un manjar de ese tamaño en su plato debe ser consciente de que va a ingerir un 'pezqueñín'. Y eso es algo ilegal.

Pero los expertos señalan otra circunstancia que hace más que improbable que a la mesa puedan llegar boquerones 'victorianos'. Como recuerda Jesús Moreno, historiador y miembro de la Academia Gastronómica de Málaga, la amplísima demanda de la fritura malagueña y de este ingrediente estrella de la misma, especialmente durante el verano, hacen imposible que los caladeros de la bahía malacitana puedan surtir suficientemente al mercado malagueño.

La gran demanda hace que la práctica totalidad se importe de Marruecos e Italia

Por lo que gran parte del pescado ha de ser traído desde otros caladeros próximos a la costa malagueña, especialmente marroquíes o italianos. Estamos, por tanto, ante un producto distinto. Moreno, en este caso, es contundente: «De 40 años de edad hacia abajo, nadie ha podido probar un boquerón vitoriano. Otra cosa es que queramos seguir festejando el recuerdo de este animalito que fue gloria del paladar».

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