Alcachofas de Jerusalén, un tubérculo y no una alcachofa

Su nombre pueda llevar a engaño. El motivo es que las alcachofas de Jerusalén ni son alcachofas ni vienen de Jerusalén. Son unos tubérculos parecidos a las patatas. En los catálogos de jardinería se conoce a este tubérculo con el nombre de tupinambú o patata de Málaga, aunque esta segunda acepción es también equívoca, ya que sirve para designar al boniato o batata. De hecho, también se conocen como castaña de tierra o batata de caña. El nombre científico es Helianthus tuberosus y pertenece a la familia de los girasoles. La planta crecía silvestre en Nueva Escocia, hasta que un francés la encontró a mediados del siglo XVII y la trajo a Europa. Cuando la presentó por primera vez en el mercado de París, los franceses la bautizaron con el nombre de 'topinambour'. Los italianos, algo más tarde, designaron al tubérculo como 'girasole de Canadá'. Fueron los holandeses quienes lo cultivaron en cantidades importantes después de importarlo de Italia y le pusieron el nombre de alcachofas de Jerusalén. Con esta identidad pasó a Inglaterra, donde, a pesar de que pronto se descubrió el error de la denominación, se siguió manteniendo. En la época victoriana estuvo de moda una sopa hecha con tupinambú, que de acuerdo con el hábito muy inglés de perseverar en sus históricos errores, se llamó sopa palestina. El tubérculo es habitual en los mercados de frutas y verduras londinenses. Es de forma alargada, su tonalidad varía entre el blanco, el burdeos y el marrón. Durante mucho tiempo fue un alimento muy consumido, hasta que la patata le relegó a un segundo plano. La alcachofa de Jerusalén esconde muchas propiedades. Así, es un alimento especialmente diurético por su elevado contenido en agua (casi el 80%). En menor medida, contiene carbohidratos, fibra, vitaminas y minerales.

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