Aguas regeneradas, un deseado recurso en tiempos de sequía

Depuradoras de aguas residuales. :: sur
Depuradoras de aguas residuales. :: sur

AGUSTÍN PELÁEZ MÁLAGA.

El uso del agua regenerada en la agricultura es la gran asignatura pendiente en la provincia de Málaga. Y como casi siempre suele ocurrir, sólo nos acordamos de este recurso, que algunos comienzan a denominar como 'el oro negro', cuando la sequía amenaza a las plantaciones precisamente por falta de agua para riego. Antes de llegar a esta situación las preferencias para paliar la sequía han sido sobre todo apostar por redistribuir el agua, realizar trasvases, aumentar la capacidad de almacenamiento de los embalses, recurrir a otros recursos convencionales no incluidos en los sistemas de gestión, y, por último, otros como desaladoras y aguas regeneradas.

Después de más de 20 años, el Canal de Isabel II en la Comunidad de Madrid cuenta con una amplia red para el uso de agua regenerada, de forma que más de 2.300 hectáreas de terreno pueden ser regadas con este recurso, evitando así el uso de agua potable. Actualmente, 24 municipios y 10 campos de golf de la región disponen de infraestructuras para utilizar agua regenerada. Gracias al suministro de agua regenerada, el Canal de Isabel II ahorra alrededor de 13 millones de metros cúbicos de agua potable (13 Hm3), el equivalente al consumo total de agua de una población de 200.000 habitantes durante un año.

En la provincia de Málaga hay dos comunidades de regantes que llevan años esperando a poder usar las aguas regeneradas de dos estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR), la de Vélez y Algarrobo, comunidades que incluso cuentan con las instalaciones necesarias para realizar el tratamiento terciario. Sin embargo, aún no hay nada decidido al respecto. Se trata de Junta Central de Usuarios del Sur del Guaro y la Comunidad de Regantes de Algarrobo. Y ello a pesar de que con ocasión del último decreto de sequía de 2009 que afectó a la Axarquía, la Junta llevó a cabo un proyecto de urgencia que tenía como finalidad facilitar el uso del agua regenerada de la EDAR de Vélez. La actuación consistió en la realización de una tubería y una balsa a la altura del puente de Benamocarra para almacenar dicho recurso. Sin embargo, nunca ha funcionado y el agua regenerada ha sido destinada al riego agrícola.

¿Pero qué es el agua regenerada? ¿En qué se diferencia del agua depurada? Al agua embalsada o subterránea (captaciones, pozos o manantiales) se le aplican tratamientos potabilizadores en las Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (ETAP). En ellas se les aplica cloro para ser desinfectadas, entre otras cosas. Una vez potabilizadas están listas para ser suministradas como agua potable a los vecinos. Es el agua que tenemos cuando abrimos los grifos.

Lo que sucede después es simple. Se eliminan por los desagües y se convierten en aguas residuales. En las poblaciones que disponen con Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR), se conduce a las mismas a través de las redes de saneamiento.

En las EDAR son sometidas a varios estadios. Es lo que se conoce como tratamientos primarios y secundarios, que grosso modo sirven para separar grasas, sólidos y materia orgánica a las aguas fecales. Pero estas aguas siguen estando cargadas de microorganismos con los tratamientos primario y terciario. Unas se vierten al mar. Es el caso de las poblaciones costeras, a través de emisarios submarinos. Otras son vertidas a los cauces de los ríos. Sucede en el caso de los pueblos del interior. Este recurso se diluye y recarga los acuíferos a través de los cauces.

Para ser utilizadas para el riego de parques y jardines o en la agricultura deben pasar por lo que se denomina tratamiento terciario. El tipo de desinfección que se le aplica en el terciario depende del uso que se le vaya a encomendar al agua. En parques y jardines es bastante exigente, aunque no tanto como el tratamiento que se emplea en el agua regenerada para riego de productos en agricultura.

En el RD 1620/2007, por el que se establece el régimen jurídico de la reutilización de las aguas depuradas, se define claramente la definición y diferencia de estos conceptos.

Se entiende como aguas regeneradas aquellas aguas residuales depuradas que han sido sometidas a un proceso de tratamiento adicional o complementario que permite adecuar su calidad al uso al que se destinan. El objetivo de este tratamiento es obtener un agua que va a ser utilizada nuevamente.

Reticencias

Aunque expertos como Francisco Pedrero, del Departamento de Riego del Centro de Edafología y Biología Aplicada de Segura (CEBAS- CSIC), en Murcia -este centro lleva más de una década haciendo estudios y ensayos con aguas regeneradas en frutales-, aseguran que las aguas regeneradas, hoy por hoy, tienen más similitudes que diferencias con el resto de recursos hídricos utilizados en la agricultura, la realidad es que a muchos agricultores malagueños este recurso hídrico les sigue despertando bastantes reticencias. De hecho, los dos proyectos de comunidades de regantes malagueñas que apuestan por el agua regenerada para regar sus cultivos prevén su uso de manera conjunta y nunca en solitario. Esto es, mezclada con aguas del embalse de La Viñuela y/o con las procedentes de pozos y/o de de los cauces de los ríos. Incluso hay colectivos y sectores, como el de frutas subtropicales, que plantean destinar este recurso para recargar los acuíferos.

En tropicales no son abundantes los estudios realizados sobre los efectos del uso del agua regenerada en cultivos como el aguacate o el mango. La mayoría se han realizado en Israel o California (EE UU).

Desde mediados de 2016, la Comunidad de Regantes de Algarrobo, conjuntamente con la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Oriental-Axarquía, la empresa malagueña BioAzul y la estación experimental La Mayora llevan a cabo un estudio sobre la idoneidad de reutilizar las aguas depuradas de la EDAR de Algarrobo para el riego de las explotaciones de mangos, aguacates e incluso en invernaderos. El acuerdo contempla la instalación de una planta depuradora y regeneradora basada en la tecnología MBR de BioAzul.

Al margen de este ensayo, hay expertos en cultivos subtropicales que consideran fundamental llevar a cabo un seguimiento a largo plazo del uso de aguas regeneradas en cultivos de aguacates, de gran importancia en Málaga.

La mayor parte de los estudios desarrollados en esta materia se han realizado en cítricos (naranjo, mandarino o pomelo), pero no así en aguacate, donde el uso de agua regenerada puede resultar de interés. Sin embargo, puede resultar bastante problemático. El aguacate es una especie muy sensible a un incremento en la concentración de sales del agua de riego y a la toxicidad por determinados iones. En el caso de la Costa del Sol, este problema se ve agravado por el uso mayoritario de portainjertos de la raza mexicana, poco tolerantes a la salinidad. Además hay científicos que consideran que la presencia de elementos fertilizantes en las aguas residuales depuradas, considerado como un argumento a favor de su empleo para el riego de plantas, ya que podría reducir o eliminar la aplicación de abonos, puede, sin embargo, ocasionar efectos perniciosos en el aguacate.

Otro aspecto importante es que en el aguacate se utilizan sistema de riego como el goteo y/o la microaspersión. Este último método supone que durante el riego pueden mojarse frutos de la parte baja de la copa, lo que implica riesgo de contaminación del producto.

Asimismo, al consumirse el aguacate principalmente en fresco, ello obliga a extremar las medidas para evitar contaminaciones y a mayores exigencias en los niveles de los posibles contaminantes de las aguas depuradas, que, como mínimo, deberían cumplir los criterios de calidad del tipo 2.1 del R.D. 1620/2007. Además, su producción se destina, mayoritariamente (en torno al 80%), a la exportación, sobre todo a Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda y Escandinavia. Estos mercados son muy exigentes en calidad y muestran una preocupación alta y creciente hacia la presencia de residuos químicos y microbiológicos en frutas y hortalizas.

Esta cuestión no es baladí. En los últimos años, los principales comercializadores de frutos subtropicales de la zona han adoptado sistemas de calidad, a nivel de campo y almacén (Globalgap, Nature Choice, BRC, etc.), impuestos por grandes cadenas europeas de distribución de alimentos, las cuales exigen un manejo muy estricto en los ámbitos medioambiental y organoléptico. Todo esto obliga a planificar sobre una base de alta seguridad alimentaria para mantener la buena imagen de nuestras producciones. Esta imagen, basada sobre todo en una producción limpia, prácticamente libre de pesticidas, y en la calidad y frescura de nuestros productos por la proximidad geográfica a los centros de consumo europeos, resulta esencial para conservar o aumentar nuestra cuota comercial en un mercado muy competitivo, al que se van incorporando cada vez más países con costes de producción inferiores a los nuestros, lo que pone en riesgo la viabilidad de nuestro sector.

A finales de los 90 en California, en condiciones ambientales muy parecidas a las del litoral mediterráneo andaluz, se realizaron ensayos con aguacate hass cuyos resultados describían disminuciones medias de cosecha superiores al 25% e incrementos del 100% en la incidencia de podrido en postcosecha, al regar, durante cuatro años, con una mezcla de 50% de agua de riego y 50% de agua depurada.

Para los expertos, los estudios deben ayudar a determinar la mezcla idónea de aguas regeneradas y de embalses para evitar que incidan negativamente en el cultivo.

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