Agricultura regula las condiciones sanitarias para la cría de caracoles

Explotación de cría de caracoles y huevas de caracol en Málaga. :: sur/
Explotación de cría de caracoles y huevas de caracol en Málaga. :: sur

La normativa responde a la proliferación de explotaciones para el consumo humano, producción de babas y de huevas de caracolHELICICULTURA

A. PELÁEZ MÁLAGA.

Si bien el consumo de caracoles es tradicional en Andalucía, la helicicultura es una actividad relativamente nueva que va en aumento en los últimos años, entre otras razones porque hay emprendedores que ven la actividad como una alternativa para mejorar la rentabilidad.

La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural publicaba recientemente la orden que regula las condiciones sanitarias y el registro de las explotaciones dedicadas a la helicicultura.

La ordenación de estas explotaciones, cuyos propietarios buscan una producción de calidad y alto valor gastronómico, recoge también las condiciones técnicas para la producción ecológica de caracoles.

Actualmente, la cría y comercialización de estos animales tiene un gran potencial de crecimiento dada la alta demanda por parte de los consumidores.

Entre otras cualidades nutritivas de los caracoles destaca que su carne es muy pobre en grasas (0,5% - 0,8%) y calorías (60 - 80 por cada 100 gramos). Además, es rica en proteínas de alto valor biológico (12% - 16%) y sustancias minerales (aproximadamente 1,5%). Por tanto, se trata de un alimento de fácil digestión, sano y nutritivo, según la Junta.

Al tratarse de una actividad de reciente creación, los datos de que se dispone sobre la producción y consumo son estimativos. En general, los caracoles que se consumen en España son, en su mayoría, importados y proceden de Argelia, Bulgaria, China o países de Sudamérica, entre otros orígenes.

Consumo

En base a estudios de mercado, se estima que el consumo nacional de caracoles es de 400 gramos por persona al año, lo que supondría unos 16 millones de kilogramos anuales. En su mayoría, se trata de animales silvestres, ya que el caracol de crianza apenas alcanza el 3% del total comercializado.

En Andalucía existen 229 explotaciones helicícolas, correspondiendo el mayor número a las provincias de Sevilla (24,5%), Córdoba (18,8%) y Málaga (16,6%).

Tipos de explotaciones

La norma fija varios tipos de explotaciones: de cría y selección (aquellas dedicadas a la producción de especies selectas cuyo destino posterior son otras granjas de producción para la cría y engorde, pudiendo comercializar el excedente de individuos, así como la baba y las huevas de caracol); explotaciones de investigación o experimentación y explotaciones polivalentes.

Entre las normas se establece que los parques o recintos contarán con algún sistema antifuga que impida la diseminación de los caracoles y el contacto con animales silvestres, así como que deberán contar con un programa sanitario, que incluya un plan de control de roedores y aves silvestres, así como un programa de control de parásitos.

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