Diario Sur

La producción de zanahoria morá de Málaga alcanzará las 150 toneladas

Comienza la campaña de la zanahoria morá de Cuevas Bajas con buenas perspectivas de producción.
Comienza la campaña de la zanahoria morá de Cuevas Bajas con buenas perspectivas de producción. / SUR
  • Los agricultores prevén que la cosecha se cuadruplique con respecto a la pasada campaña, en la que sólo se llegó a las 40 toneladas

La historia de la zanahoria morá es la historia de un redescubrimiento. Tras siglos circunscrita a un a zona muy concreta de la provincia, Cuevas Bajas, sobre todo para consumo propio, el producto lleva algunos años renaciendo con gran fuerza coincidiendo con la recolección del producto, que abarca de noviembre a enero, aunque últimamente hay agricultores que adelantan la siembra con el fin de obtener el tubérculo más temprano. El resurgir de esta hortaliza hace algo más de diez años gracias a la labor de un grupo de agricultores y emprendedores dispuestos a sacarle provecho a sus cualidades nutritivas y culinarias, ha permitido rescatarla del olvido y darla conocer en el mundo de la cocina.

Aunque se trata de un cultivo minoritario en el campo malagueño –apenas ocupa unas cinco hectáreas en la provincia–, el interés por el mismo no deja de crecer, en parte porque se han ganado la fama de fruto saludable. Así este año se prevé que la producción en Málaga crezca de manera ostensible.

Según la empresa malagueña Esali Alimentación, premio Andalucía de Agricultura y Pesca en 2015, por su trabajo y esfuerzo por recuperar y sacar al mercado este cultivo tradicional con semilla autóctona del municipio de Cuevas Bajas, la cosecha alcanzará esta campaña previsiblemente las 150 toneladas. En 2015 la producción rondó las 40 toneladas, lo que significa que casi se cuadruplicará.

Detrás de Esali Alimentación están dos jóvenes empresarios, Juan Francisco Pedrosa, de Cuevas Bajas, y Enrique Cuberos, de Villanueva de Algaidas. La firma lleva cuatro años apostando por este producto y sacando al mercado toda una gama variada de productos procesados que tienen como base la zanahoria morá.

Según Cuberos, aunque ya hay zanahoria morá en los mercados, la mejor época para este producto abarca de mediados a finales de noviembre hasta enero, por ser cuando está en su punto de maduración. «Se trata de un cultivo que necesita frío para que madure mejor», explica Cuberos, cuya empresa comercializa el grueso de la producción malagueña de este tubérculo, cuyo cultivo se realiza al inicio del verano.

Según Cuberos, la zanahoria morá de Cuevas Bajas se caracteriza por ser un producto de gran tamaño. Puede alcanzar una longitud de hasta 60 centímetros y un gran grosor.

Para Cuberos, se trata de una zanahoria más dulce y con cierto toque ‘picante’, muy estética, cuyos principales valores nutricionales se esconden precisamente en el peculiar color morado de la piel y el corazón.

Entre otras ventajas, su consumo regula la función intestinal, tiene un poder antioxidante seis veces superior a la zanahoria naranja, cuenta con propiedades antiparasitarias, estimula el apetito, protege de enfermedades cardiacas, estimula la visión, potencia el sistema inmunológico y es beneficiosa para la piel.

La zanahoria morá de Cuevas Bajas se diferencia de otras que también se producen en el territorio español, como Mallorca, Valencia o Cataluña, por su llamativo interior con una gama amplia de tonalidades de morado dispuestas en círculos concéntricos, y su sabor suave y dulce.

El grueso de la producción malagueña corre a cargo de Esali Alimentación, que alcanza acuerdo con los agricultores para garantizarse una cosecha mínima y que en su mayoría destina a la elaboración de productos procesados. De hecho actualmente, sólo un 10 por ciento de la producción se comercializa en fresco. El precio de la zanahoria morá en el campo está entre los 0,30 y 0,40 euros el kilo, mientras que el de venta al publico supera los 1,50 euros el manojo.