Diario Sur

La gerente de la Cooperativa Agrícola de Estepona, Gloria Godoy en el almacén de sus instalaciones. :: L.P.
La gerente de la Cooperativa Agrícola de Estepona, Gloria Godoy en el almacén de sus instalaciones. :: L.P.

«Los subtropicales eran el futuro hace 25 años y siguen siéndolo ahora»

  • Gloria Godoy Gerente de la Cooperativa Agrícola de Estepona

Gloria Godoy volvía hace pocos días de un encuentro de cooperativas andaluzas muy ilusionada por la colaboración tendida entre ellas. Desde hace cuatro años es la gerente de la Cooperativa Agrícola de Estepona, una institución de más de cien años de historia que se enfrenta a un tiempo de continua evolución en el mundo agrario. Ese es un contexto en el que ella se encuentra muy a gusto y donde apuesta por la formación de los agricultores como forma de mantener la importancia de la Costa del Sol occidental en este sector.

¿Hace cuánto tiempo que está relacionada con el mundo del campo?

Mi padre me decía de pequeña que me había encontrado debajo de un limonero. Él es agricultor y desde muy joven estoy ligada a este mundo. A la Cooperativa llegué con 17 años, siendo prácticamente una niña. Entré para ayudar tres meses y voy ya para 30 años.

¿Cómo se lleva el peso de gestionar una cooperativa con un siglo de historia?

Pese a que llevamos a gala que es muy antigua, es muy pequeñita. La Cooperativa vivió un momento social difícil hace 25 años y no pudimos seguir en el carro de la evolución. Y ese era un momento crucial en el tema de subtropicales, que a la vista está de que es el futuro. Lo era ya hace 25 años y lo sigue siendo ahora. Tenemos que concienciarnos de que hay que cambiar. O cambias o mueres.

¿Y no se lograron otras alternativas para avanzar en otra dirección?

En la Costa del Sol hay ciertos beneficios que no son únicamente agrícolas. Nosotros tenemos la producción agrícola por un lado, pero por otro ofrecemos otras cosas. Damos servicio técnico en jardinería o venta de piensos, en el que descubrimos un negocio interesante. Así podemos mantener bien las cuentas.

¿Se está poniendo al día la Costa del Sol occidental con los subtropicales?

Yo creo que sí. El aguacate, por ejemplo, necesita mucha agua, y en Vélez-Málaga, que es puntera en estos cultivos, tienen verdaderos problemas con los riegos. Tenemos zonas que han sido toda la vida frutícolas como El Tesorillo o San Pablo, y se están reconvirtiendo de una forma abrumadora. Hay muchos terrenos que sin ser aguacateros se están convirtiendo a eso, y a la Cooperativa se está beneficiando de ello.

La tradición esteponera es de cítricos. ¿Sigue funcionando ese mercado?

En ese segmento hemos llegado a tener hasta dos millones de kilos de limones, pero todo se va transformando. El limón ha caído en ventas y el comercio no es ni por asomo como el que había antes. Ahora sólo producimos medio millón de kilos. Nosotros estamos sopesando ahora un enfoque ecológico, pero en Estepona hay muy pocos agricultores que trabajen en esa línea. Andalucía es el mayor productor de Europa en productos bio, y debemos trabajar en la formación para apuntarnos a esa tendencia.

Comercio exterior

¿Sus compradores son locales o exportan a otros países?

Pues eso depende. Pese a que hay una producción grande de cítricos, también la hay de nísperos y aguacates. A nivel local, todos los almacenistas y establecimientos de la zona nos compran a nosotros. En el caso del níspero, no es un consumo muy extendido en España, por lo que exportamos a otros países donde esta fruta es muy apreciada, como Portugal o Italia.

¿Y con el aguacate?

En ese caso somos socios de una cooperativa de segundo grado como es Trops, en Vélez-Málaga. Tenemos ahí un aval importante en cuestión de pagos y gestión comercial. Al final, el año pasado se cobró por encima de los tres euros el kilo de aguacate, una cifra que no es fácil que se pague.

¿Cuántos socios tienen ahora mismo?

Pues somos unos 400, pero en activo sólo están la mitad. Hay socios que sólo compran consumibles, o que están sin tener parcelas pero que siguen en la Cooperativa por afecto y por una cuestión emocional que les ata a sus antepasados.

¿Cuál es el arquetipo de socio de la cooperativa?

Nuestro socio tiene de media unos 70 años. Hay muy poco relevo generacional, pero es cierto que con el boom del sector subtropical hay gente joven que se está interesando en el campo.

¿Qué problemas encuentran a la hora de actualizarse?

Tenemos un gran problema, que es la formación. Como en todas las profesiones, hay que formarse. Lo que valía hace diez años ya no vale, porque esto es una continua evolución porque el avance tecnológico es abrumador. Ese es un nuevo reto que se planteó el consejo rector: buscar la formación de la gente.

¿Qué ventajas tienen al fomentar el cooperativismo?

La unión hace la fuerza. No es lo mismo poder vender como una masa unida que hacerlo solo. Gracias a esta unión, los socios pueden recibir asesoramiento, visitan otros campos y tienen precios más competitivos. Al final se consigue una mejor gestión de compra y venta. La Cooperativa funciona para eso, ya que al fin y al cabo los socios son sus dueños. Ellos son los que han pagado el capital social.

Hace un año estrenaron nueva sede, ¿cómo ha sido el traspaso?

Hemos tenido un año muy bueno después de unos ejercicios en los que las cuentas eran complicadas. Ese balance es el que te dice que vamos en el buen camino. Podemos tener más personal que da un mejor servicio. Además, al ser una cooperativa el beneficio va para los socios. No nos podemos pasar un pelo porque esta es su casa.

¿En estos últimos años hay agricultores que se hayan atrevido a innovar dentro del campo esteponero?

Sí, tenemos personas que apostaron por los frutos rojos, que están subiendo en ventas en España. También ha habido un repunte en la producción de almendros, y se ha innovado en frutas como el lichi o la pitaya.