Diario Sur

La protección de las nuevas variedades en España

Al igual que los inventores protegen sus creaciones bajo alguna de las modalidades de la Propiedad Industrial, las nuevas variedades vegetales, donde se invierten gran cantidad de recursos en I+D+i, también se protegen. Contar con un título de Obtención Vegetal otorga un período de exclusividad durante el cual sólo el titular podrá fabricar, reproducir, vender y utilizar su producto, siendo el período en las variedades vegetales superior al de las patentes. Para variedades vegetales herbáceas, 25 años. Para variedades leñosas y viñas, 30 años.

En España existe un Registro de Variedades Protegidas y un Registro de Variedades Comerciales. En el último se incluyen las variedades que han superado los exámenes técnicos. Posteriormente, pasan al Catálogo Común de la Unión Europea, con lo que pueden ser comercializadas en toda la Unión Europea sin limitación alguna, y al Catálogo de la OCDE. Una de las funciones que el Registro de Variedades Comerciales tiene encomendada es fomentar y poner a disposición de los agricultores semillas y plantas de vivero de variedades cada vez más productivas y mejor adaptadas, lo que se consigue previa realización de un conjunto de trabajos y estudios de caracterización, producción, resistencia a enfermedades, calidad del producto final y otros. El objeto es conocer y evaluar el material vegetal existente, incidiendo así en el logro del establecimiento de la estructura varietal más idónea, según el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Permisos de comercio

El Registro de Variedades Protegidas otorga a su titular una propiedad especial limitada en el tiempo (Título de Obtención Vegetal), entrando a formar a parte, junto con las patentes, en los tradicionales derechos de propiedad intelectual e industrial.

La interconexión entre ambos Registros de Variedades conforman un sistema por el que se reconocen derechos de propiedad y permisos de comercio, y se armonizan los derechos de los obtentores, los productores, los agricultores y los consumidores. El examen técnico de identificación comprende todos los trabajos de campo y laboratorio y tiene por objeto comprobar que el material de la variedad solicitada es distinto, estable y homogéneo, en comparación con el resto de las variedades de la colección de referencia.

No obstante, existen algunas diferencias entre ambos registros. En el de Variedades Comerciales es indispensable la realización de ensayos de valor agronómico para algunas especies, mientras que en el de Variedades Protegidas se necesita el estudio de la novedad.

En España en número de registros de patente en el sector agrícola el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ocupa uno de los primeros lugares. En Europa dentro del Top 10 figuran empresas de mejora vegetal como Basf, Dupont, Monsanto, Pioneer y Syngenta.

En cuanto a la protección de variedades vegetales, la vía más usada por los mejoradores vegetales es el registro en la Oficina comunitaria, debido a que de esa manera se puede obtener la protección en todos los países miembros de la UE. La tendencia en el sector agrícola europeo es la protección del material vegetal obtenido tanto por mejora genética clásica como por técnicas de ingeniería genética, mientras que en España se le da la misma importancia a la protección del material vegetal mejorado y a la maquinaria agrícola.