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La obtención de nuevas semillas,  una industria que no cesa

La obtención de nuevas semillas, una industria que no cesa

  • Las novedades en este terreno son constantes, aunque ello exige un importante esfuerzo investigador

Cultivos como los cereales han aumentado notablemente la productividad gracias a la investigación. Se estima que algunos cereales producen un 200% más hoy que hace unos años. Y ello ha sucedido en apenas cinco décadas. Los avances están siendo notables también con la patata, el pimiento y el tomate -quizá uno de los cultivo en los que más se ha avanzado con crecimientos de hasta el 1.000%-, por mencionar algunos. Buena parte de este desarrollo productivo tiene como base la mejora de las variedades vegetales, una industria que no deja de investigar. Los científicos y las empresas obtenedoras no dejan de buscar variedades más atractivas, más productivas, que tengan vida comercial, más resistentes a enfermedades y plagas, que no exijan tratamientos químicos, que den frutos más duraderos, resistentes a la logística, que aguanten bien el transporte, que sean saludables y con un precio no elevado. En definitiva, lograr frutas, verduras u hortalizas perfectas.

La semilla constituye el origen de la cadena alimentaria, siendo clave para la obtención de alimentos. Pero además aportan valor añadido a toda la cadena. Si producen más y mejores frutos, más resistentes a plagas y más atractivas, gana desde el agricultor hasta las cadenas de distribución, y por supuesto las empresas que las obtienen.

La Asociación Nacional de Obtenedores Vegetales (Anove) agrupa a los obtentores vegetales a nivel nacional. Son las responsables de la puesta en el mercado de más del 95% de las variedades de semillas utilizadas en el campo andaluz.

Según esta asociación, el 10% de los ingresos de la industria de semillas se invierte en I+D, y en sectores estratégicos como el hortofrutícola, este porcentaje se duplica hasta alcanzar el 20%. De hecho, Anove mantiene que el desarrollo de nuevas variedades sólo es posible con una inversión continua en los programas de investigación. «Se trata de la industria que más apuesta por el I+D, por encima de sectores como el farmacéutico, automoción, aeroespacial, tecnologías de la información», asegura el colectivo.

Volumen de negocio

El esfuerzo que realizan las empresa obtenedoras de semillas es notable. Así, estima que el coste medio para poner una nueva variedad vegetal en el mercado es de 1 a 1,5 millones de euros, y se tarda de 10 a 12 años en conseguirlo. Según Anove, la industria de semillas en Europa mueve un volumen de negocio aproximado de 6.800 millones de euros, y abarca un total de 7.200 empresas de diferentes tamaños. En la UE, 50.000 personas trabajan en el sector de las semillas, de los que la cuarta parte se dedican a la mejora e investigación. Además, el mercado español de semillas alcanza los 585 millones de euros, lo que nos sitúa como el quinto de Europa, y el 13.º a nivel mundial. Sin embargo, el volumen de los royalties por la producción de variedades protegidas de cereal en España ha supuesto una media anual en los últimos 10 años de 4,1 millones de euros frente a los 50,7 millones de euros en Francia, 35 en Alemania o los 26,1 en Inglaterra.

Las empresas con instalaciones y departamentos de investigación en la provincia de Almería, según la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, han obtenido ya más de 2.000 especies. Según la consejera, Carmen Ortiz, el sector productor de semillas hortícolas es el que más recursos y personal destina a la investigación y desarrollo (I+D) de nuevas variedades. «Procuran resolver con sus nuevas variedades las demandas que tienen los agricultores en el proceso de producción de hortalizas y las comercializadoras para satisfacer las tendencias de los consumidores», afirma Ortiz.

Para la consejera, las demandas están relacionadas con la resistencia a enfermedades, mejora de la productividad, diversidad de tamaños y colores o un mejor sabor para las hortalizas frescas.

El gasto en semillas y plantas que realizan anualmente los agricultores de cultivos protegidos de Andalucía se encuentran por encima de 1.000 euros por hectárea, según el Estudio de Costes y Rentas de las Explotaciones Agrarias de 2014 del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. El cultivo con un coste mayor en semillas y plantas es el tomate, que supera los 8.000 euros por hectárea, mientras que el pimiento llega a 5.000 euros y el pepino a cerca de 4.000 euros por hectárea, representando en estos casos más del 12% de los costes totales de producción.

La Asociación Nacional de Obtenedores Vegetales señala además que Europa es el primer exportador mundial de semillas y que el mercado europeo de semillas es de 7.000 millones de euros (39% cereales y leguminosas, 26% maíz, 14% semilla de patata, 11% hortícolas). Además, indica que la mejora de variedades vegetales de cereales de invierno llega a representar para la economía española un incremento de ingresos anuales de 275 millones de euros.

El trabajo que realizan las empresas obtenedoras de semillas no es fácil. Según Anove, para la obtención de la variedad de trigo 'Veery' fue necesario experimentar 3.170 cruzamientos entre 51 diferentes parentales de 21 países.

Para Anove, el papel de la industria de semillas, los mejoradores vegetales y su capacidad para investigar e innovar, va a ser esencial para el futuro agrario europeo y para el alimentario e industrial, a nivel mundial. Esta asociación es responsable de la puesta en el mercado de más del 95% de las variedades utilizadas en los cultivos hortícolas, frutas dulces y extensivos como remolacha, cereal, girasol y algodón.

Anove está formada por 45 entidades, de las que 43 son empresas privadas y dos, centros públicos de investigación. La facturación total de los miembros de Anove supera los 1.000 millones de euros al año, de los que alrededor de 575 corresponden a la industria de la semilla. El sector obtentor emplea a más de 2.500 personas sólo en semillas.