Diario Sur

Mano de Buda, un sorprendente cítrico, que se puede encontrar en Málaga

Mano de Buda, un sorprendente cítrico sin zumo y sin pulpa, que se puede encontrar en Málaga

  • Los pocos productores malagueños que se han atrevido con el cultivo están vendiendo cada pieza a cinco euros en el campo, por lo que en el mercado superan los diez euros cada fruto

El árbol es como el de cualquier otro cítrico, por lo que se asemeja a un limonero cualquier. Puede alcanzar como muchos los cinco metros de altura. Sin embargo, su fruto, no se parece en nada al limón. A simple vista podría parecer, un aborto, un limón deforme. Y ello es porque el fruto está es fragmentado en secciones parecidas a dedos. Su nombre es Mano de Buda (Citrus medica var. Sarcodactylis). Fueron los romanos los primeros en documentarla empezando a utilizarla como producto medicinal hasta que descubrieron su potencial para la cocina. Lo más curioso de todo es que no tiene zumo ni jugo ni pulpa y apenas semillas. Casi todo el fruto parece una corteza, cáscara. Sin embargo, hay es donde esconde su sabor, su fragancia y su aroma. Su piel, rallada, se utiliza en repostería y reforzar algunos platos en gastronomía, por lo que son los restaurantes sus principales clientes. Maduran de verde a amarillo. Muchos cocineros lo suelen cortar y congelar, porque una vez maduro no aguantan mucho tiempo.

La fruta tiene una piel gruesa y apenas una mínima cantidad de pulpa ácida -en muchos casos no tiene-. En cambio es muy fragante. En China y japón uno de los usos a los que se destina es para perfumar y con fines medicinales. Es un buen expectorante. Su corteza es gruesa. En la gastronomía resulta un complemento ideal para las ensaladas cortando los tentáculos en rodajas. También es ideal para elaborar confituras. Asimismo, su corteza se usa para dar sabor a algunos licores.

En Asia, la fruta se puede usar como ofrenda religiosa en templos budistas. Según la tradición, Buda prefiere que los dedos de la fruta estén en una posición que parezca más una mano cerrada que abierta, ya que las manos cerradas simbolizan el acto de la oración. El origen de estos limoneros con frutos de extraña fisionomía se encuentra en el Noroeste de la India. Sin embargo, la Mano de Buda se puede cultivar también en el sur de Europa, en zonas libres de heladas. Al igual que la mayoría de los cítricos, la Mano de Buda no requiere cuidados especiales en su cultivo. En España, Levante y Andalucía serían los lugares ideales para plantar esta especie. En Málaga son muy pocos los agricultores que se han atrevido, y quienes lo han hecho ha sido más con fines ornamentales en jardines que con fines comerciales, y ello a pesar de los precios que alcanzan, debido a que son poco frecuentes.

En el mercado de Atarazanas, se pueden encontrar en Frutos Pozo. Su propietario, Alfonso se los compra a un productor de Frigiliana, Alberto. Al tratarse de un fruto cultivado en Málaga su precio es de 10 euros la pieza. “Si fueran de importación los tendría que vender a 25 euros cada fruto”, señala. Se trata de precio astronómico si tenemos en cuenta que el kilo de limón fino o Primafiori, que se encuentra en plena recolección en Málaga está alcanzando en el campo como mucho los 0,70 euros el kilos para el agricultor.