Diario Sur

Tiempo de carambola, la fruta con forma de estrella

Se trata de un cultivo originario de Asia tropical, aunque se ha extendido a otras regiones tropicales como Málaga y Granada. Es precisamente en estas zonas donde más productividad presenta y donde los frutos son de mayor calidad. En la provincia malagueña, La Mayora está realizando ensayos con el cultivo para comprobar su adaptación. Según Vivero Brokaw, la carambola es sensible al frío, aunque los árboles adultos pueden tolerar ligeras heladas por periodos cortos de tiempo. Los jóvenes en cambio no suelen sobrevivir a temperaturas bajo cero. Tampoco soportan los vientos calurosos y secos, por lo que se recomienda proteger la plantación con cortavientos para favorecer el crecimiento y la productividad. La planta puede crecer en distintos tipos de suelo, pero los más adecuados son aquellos con buen drenaje. Pueden sufrir importantes daños por encharcamiento y riegos excesivos. Prefiere suelos con pH ligeramente ácidos, entre 5,5 y 6.5. Es un ábol de lento crecimiento, de porte arbustivo y denso follaje. Su copa es redondeada y muy ramificada. Puede alcanzar entre 7 y 10 metros de altura. Las hojas jóvenes son de color cobrizo y las adultas de un color verde intenso. Es una excelente planta ornamental, muy vistosa. Las flores son de un bonito color rosa o púrpura, se agrupan en inflorescencias o panículas situadas en la periferia de la copa. La polinización es cruzada y realizada mayoritariamente por abejas. El porcentaje de cuaje de las flores es muy bajo, originando habitualmente un fruto por inflorescencia. La fruta es de color amarillo anaranjado cuando está completamente madura. Su forma es alargada y ovalada con cinco aristas muy marcadas, que en corte transversal tiene forma de estrella de cinco puntas. Las rodajas de carambola son ideales para decorar todo tipo de platos. No tiene semillas o son muy pocas. La pulpa es crujiente, jugosa, con agradable sabor agridulce. Se puede consumir fresca, en jugos y cócteles.