Diario Sur

Mangos lavados o sin lavar

  • TROPICAL

  • La exportación exige fruta de calidad y sin manchas en la piel que le resten valor

Entre septiembre y noviembre hay una fruta tropical muy malagueña que inunda los mercados. Se trata del mango, un cultivo que no deja de crecer en la provincia, tanto que algunos expertos consideran que en apenas una década adelantará incluso al aguacate. La previsiones para esta campaña hablan de unos 20 millones de kilos, cosecha muy similar a la registrada hace dos años. Las lluvias de mayo han impedido que se trate de una producción récord, ya que ha provocado gran cantidad de abortos.

El mango es un cultivo relativamente reciente en la provincia. Las primeras experiencias se iniciaron hace apenas unos 30 años. Uno de sus impulsores en Málaga fue Eduardo Braun. Plantó unas 40 variedades distintas de mango. Al final desechó 36 y se quedó con cuatro. Algunos agricultores le llegaron a tildar de loco. Sin embargo, Braun, que falleció hace unos meses, tuvo claro desde el primer momento que el mango era una fruta con mucho porvenir, sabrosa y capaz de impulsar el sector tropical malagueño.

Tres décadas después, la estela de este pionero en el cultivo de mango ha sido seguida por miles de agricultores que han tenido que aprender los secretos de este cultivo. Se estima que la superficie plantada se mueve entre las 4.000 y 5.000 hectáreas en la provincia. No ha sido fácil. Los productores han tenido que formarse para poder llevar a buen puerto su apuesta.

Látex

Algo que los consumidores desconocen es que dependiendo de por dónde se corte la fruta el pedúnculo puede desprender látex y manchar el mango. Una fruta manchada pierde valor en el mercado, lo que exige un manejo especial. Ello sucede si la fruta es cortada por el pedúnculo por debajo de la zona de abscisión, un centímetro aproximadamente. Para evitar que ese látex manche los frutos deben ser colocados boca abajo sobre rejillas de tal forma que el goteo no toque la cáscara. Además hay que proteger los frutos del contacto directo con el suelo. Este proceso puede durar entre 20 minutos y cuatro horas. Sólo a partir de entonces los productores pueden transportarse en cajas hasta el almacén.

Hay productores de algunos países y comercializadores españoles que, para evitar las manchas de látex, cosechan los mangos con el pedúnculo largo. Ello les exige sin embargo tener que realizar el transporte de manera cuidadosa para evitar que con el roce los pedúnculos se rompan y la fruta se manche. Sin embargo, corren el riesgo de que en las cadenas de calibrado y envasado el pedúnculo se rompa y acabe igualmente manchando la fruta. Existe una tendencia que es la de lavar la fruta antes de enviarla a los mercados europeos. Al lavarlas se eliminan no solo las manchas, sino también esa especie de capa blanca que tiene la fruta recién recolectada. En Málaga hay comercializadoras como Trops que exigen a sus socios que cosechen el mango con el pedúnculo corto y por tanto lleven a cabo un manejo previo en el mismo campo para evitar que el látex manche la fruta. Según el presidente de la SAT, José Lorca, este manejo, que puede parecer laborioso, tiene una finalidad muy concreta: que los consumidores europeos sepan que la fruta no ha sido lavada ni tratada con ningún tipo de cera para darle brillo. «Desde siempre hemos apostado por comercializar la fruta con la cera natural», dice.Las manchas de látex en la piel de los mangos son motivo para descartar la fruta para la exportación.