Diario Sur

El olivar malagueño quiere sacar más jugo a su oro líquido

El olivar malagueño quiere sacar más jugo a su oro líquido
  • Arranca la campaña de la recogida de la aceituna con los agricultores mirando al cielo. La sequía lastra este año a un sector que presume de calidad pero busca más rentabilidad

El campo malagueño afronta otra de sus grandes campañas, la del olivar, con los agricultores mirando al cielo, pero asumiendo que los números serán peores a los del año pasado. La recogida ya ha arrancado en algunos puntos de la provincia, primero con la aceituna de mesa. En unas semanas empezará la campaña del aceite y los 22.000 olivareros de Málaga esperan con avidez la aparición de una lluvia que podría mejorar una cosecha que con casi toda seguridad no superará los 71 millones de kilos del año pasado.

«Es pronto para dar una previsión fiable, pero seguro que será más parecida a la de hace dos años, cuando se recogieron 61 millones. Lo normal es que sean entre 60 y 65», explica Baldomero Bellido, presidente provincial de Asaja.

«La falta de lluvias está marcando la campaña. No hay tamaño y la aceituna presenta un aspecto no demasiado bueno, pero problema de calidad seguro que no va a haber», afirma Esteban Carnero, portavoz de Dcoop. La buena noticia para los agricultores está en el precio, que por ahora no ha bajado de los 3 euros en origen en ninguna de sus modalidades, desde el virgen extra al lampante. «Es un precio atractivo para el agricultor», señala Bellido. El escaso 'stock' del aceite almacenado hace prever que el precio se mantenga, aunque muchos comercializadores han preferido importar aceite de otros países a menor coste, sacrificando la calidad.

Así las cosas, el reto del sector todavía está en sacar el máximo jugo a un oro líquido cuyo prestigio es incuestionable. «En la actualidad, Málaga es un referente en la calidad. Tiene una gran variedad de aceitunas y una larga trayectoria de premios nacionales e internacionales», apunta Miguel Abad, experto en olivicultura y elaiotecnia de la consultora IQS, que recientemente participó en un seminario para mejorar la comercialización del aceite de oliva malagueño. El propio Abad cita firmas como Finca La Torre o Fuente de Piedra, que se han hecho con un nombre asociado al mercado 'gourmet', fuera de los circuitos de los grandes productores. «Son marcas que no suponen un gran volumen, pero que sí que dan una imagen de producto de calidad que nos favorece a todos», subraya el presidente de Asaja Málaga.

En cuanto al verdeo, Juan Antonio Berrocal, presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Protegida Aceituna Aloreña de Málaga, cree que se presenta una campaña media y corta, «pero con calibre considerable y buena calidad». Solo en aceituna de mesa, se estima que la temporada generará en toda la provincia de un volumen de negocio valorado en 10 millones de euros, que supondrá el sustento de más de 4.000 familias que trabajan en el campo. El Consejo Regulador calcula que se recogerán en torno a 13 millones de kilos de aloreña, de los cuales unos dos millones serán destinados al aderezo.

Con este son ya ocho años en los que esta variedad se recoge y comercializa como DOP, siendo la única aceituna de mesa de España que posee este sello, que reconoce sus características en cuanto a escaso amargor o alto contenido en fibra, así como su proceso de elaboración completamente artesanal, sin ningún aditivo químico. El 40% de esta aceituna se consume en Málaga, y el resto se reparte por el norte de España, Alemania, Estados Unidos o Japón, entre otros.

En el caso del aceite, la exportación se lleva más de un tercio de lo que se produce en España. En el primer semestre de este año el aceite de oliva en estocaje se convirtió en el producto más exportado desde Málaga en cuanto a valor económico, adelantando a las frutas frescas: 138 millones de euros frente a 135. La demanda en el extranjero se ha convertido en una salida natural, aunque para algunos expertos hace falta mirar más a los mercados locales y nacionales, sobre todo en el caso de las almazaras que apuestan por la calidad.

«Yo no creo que la exportación deba de ser prioritaria para un aceite dirigido a un público 'gourmet'. Es una herramienta más para poder vender los excedentes del aceite que consumimos en el territorio nacional. Hay un grandísimo potencial en España de crecimiento para todo tipo de aceites», comenta Miguel Abad, para quien la clave para ser más competitivos está en hacer de la «excelencia» una «filosofía de vida», que vaya desde la recogida en el campo hasta el servicio.

Para este especialista, el inconveniente en el caso de la industria en Málaga puede estar en «la falta de unidad de la base productiva», al igual que en otros territorios. «Málaga tiene dos zonas muy diferenciadas en la forma de producir, pero que si se unieran en la estrategia de marketing serán mucho más fuertes las dos», opina.

Y es que de las aceitunas malagueñas salen desde aceites de oliva virgen extra de alto nivel hasta aceite de marca blanca. Recientemente se hacía público que el 21% del aceite de Hacendado, la enseña de Mercadona, procede de la provincia, solo por detrás de Córdoba y de Jaén, con un 32% y 31% respectivamente. Dcoop, la gran cooperativa andaluza, destaca entre los proveedores por su elevado volumen de compras.

«Nosotros no somos especuladores. Procuramos tener siempre clientes y destinos estables y poder atenderlos», señala Esteban Carneros, quien tampoco espera grandes variaciones esta temporada en cuanto a los envíos nacionales ni internacionales. Dcoop ha reforzado en el último ejercicio su liderazgo mundial en producción de aceite de oliva, aceitunas de mesa y vinos, y confía en poder rondar los mil millones de facturación este año.