Los agentes sociales denuncian que hay un fraude laboral encubierto

J. A. B. MADRID.

«No me vale usar un nuevo modelo para permitir el fraude. Si usted es empleado, es empleado y ha de pagar impuestos y la Seguridad Social como los demás». Así denunciaba hace pocas fechas el presidente de Cepyme, Antonio Garamendi, en una entrevista con El Economista, lo que está pasando con la -precisa- «mal llamada» economía digital.

Y es que en este asunto la voz de la gran patronal, en este caso de la pequeña y mediana empresa, no contradice las críticas hechas por los sindicatos. A finales del año pasado UGT ya denunció a Deliveroo, Glovo, UberEats y Stuart por mantener con sus trabajadores una «relación laboral encubierta» por cuenta ajena, esto es, en realidad tendrían que ser sus asalariados pese a que en los contratos figuran solo como autónomos.

La Inspección de Trabajo ha abierto una investigación por ello -en Valencia ya apreció indicios de irregularidades-, mientras el sindicato habla de «prácticas fraudulentas». Por ejemplo, la empresa «organiza su trabajo» y los turnos, les sancionan según su cumplimiento, fijan los precios de los productos, etcétera.

Los llamados 'riders' ponen el tiempo y el medio de transporte, lo demás la empresa aunque algunas (Deliveroo y Glovo) exigen hasta 90 euros por el uniforme y otro material. También les cobran (hasta dos euros cada 15 días) por prestar sus servicios.

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