El BCE aconseja invertir más en educación y sanidad, y menos presión en el IRPF

R. C.

MADRID. Más gasto en sanidad, educación e infraestructuras, a la vez que una menor presión fiscal sobre trabajadores y empresas. Esa es la recomendación que el Banco Central Europeo (BCE) dio ayer a los países de la Eurozona, España incluida, para afianza su recuperación económica y reducir su deuda abultada.

De esta forma, el supervisor bancario que preside Mario Draghi insiste en su planteamiento de que los gobiernos europeos respalden, con políticas tributarias ambiciosas y mayores desembolsos en activos que resulten productivos a medio y largo plazo, los programas muy expansivos que ha llevado a cabo el BCE. Y es que, afirma, el gasto público debería canalizarse a categorías «favorables al crecimiento».

En un informe previo a su próxima reunión, prevista para el 7 de septiembre, la entidad explica que las finanzas de los Diecinueve están «limitadas para la aplicación de políticas expansivas» debido a los altos niveles de deuda pública que arrastran.

Por eso, -aconseja- «se debe prestar especial atención a redirigir más recursos hacia las áreas de salud, educación o infraestructuras, ya que se ha demostrado que este tipo de gasto tiene efectos positivos a largo plazo sobre el crecimiento, mientras se recorta el menos productivo».

El BCE advierte, además, de que la expansión no durará sin nuevas medidas estructurales de los gobiernos y las autoridades europeas. Por otro lado, también sugiere rebajar los impuestos sobre rentas del trabajo (IRPF) y actividad empresarial (Sociedades), gravando en compensación más la propiedad y el consumo.

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