La crisis deja a la mitad de los municipios sin ninguna oficina bancaria

Oficina bancaria de BBVA.
Oficina bancaria de BBVA. / R. C.
  • Más de 1,1 millones de ciudadanos no cuentan con sucursal en sus localidades, especialmente en Castilla y León, Navarra, Aragón y Extremadura

El goteo en el cierre de oficinas bancarias por todo el territorio materializado durante los últimos años ha provocado que casi la mitad de los municipios españoles no cuenten ya con ninguna sucursal financiera en algunas de sus calles o plazas. En concreto, son 3.899 el número de localidades donde no tienen acceso directo y presencial a sus servicios bancarios, lo que supone un 48% del total, según el estudio 'El futuro del sector bancario español tras la reestructuración' de Cajamar, coordinado por Joaquín Maudos.

La cifra -relativa al cierre del año 2015- es significativa si se compara con el parque de oficinas abiertas en 2008, el ejercicio en el que comenzó la recesión económica. Entonces, hace nueve años, eran 3.571 el número de municipios sin sucursales, un 44% del total. En ese periodo, se han cerrado en toda España un 32% de las sucursales bancarias, aunque el informe destaca que el reparto ha sido muy desigual, con recortes de la red de hasta el 42%, en el caso de Castellón, o del 9,4% en lugares como Cuenca.

Si se mide el acceso directo a la banca en términos de población, son más de 1,1 millones los ciudadanos que no cuentan con un banco en su municipio,esto es, un 2,4% de todos los españoles. En 2008, ese ratio se encontraba en el 2% del total, con 936.000 ciudadanos sin acceso financiero presencial, lo que supone un incremento de 200.000 personas durante la crisis.

A pesar de que los cierres han sido generalizados, las desigualdades regionales son notorias tanto en municipios como en población afectada por las consecuencias de la reestructuración del sector bancario. Castilla y León es la comunidad más afectada, porque en un 77% de sus localidades no hay ningún banco, y un 14,7% de sus ciudadanos no cuentan con este servicio. Por detrás se sitúan otras áreas donde la despoblación, unida a la extensión de sus territorios, tiene el mismo efecto: en Aragón, un 56% de sus municipios y un 4,65 de sus habitantes no disponen de banco; en Extremadura, los ratios son del 31,3% y del 4,1%, respectivamente; o en Navarra, donde casi un 8% de su población se encuentra afectada por este desierto bancario.

En el lado contrario se sitúan provincias donde no se han visto perjudicadas por este problema, como ocurre en Baleares, Cádiz, Jaén y Murcia, los territorios donde la cobertura bancaria sigue llegando prácticamente al 100% de su población. De hecho, en términos autonómicos, Andalucía es una de las regiones donde menos ha impactado el cierre de oficinas, que aún cubren a un 0,6% de sus habitantes, al igual que ocurre en Asturias o Madrid. Las Islas Canarias también se encuentran en este 'selecto' grupo -apenas un 0,3% de sus habitantes no tienen acceso directo a oficinas-.

En el entorno de la media española se encuentra el sector bancario en Cantabria -un 1,5% de sus municipios sin sucursales y un 3% de sus habitantes-, Castilla La Mancha (46,8% y 3,2%, respectivametne), Cataluña (48,2% y 3,0%), Comunidad Valenciana (30,3% y 1,2%), Galicia (13,1% y 2,2%), País Vasco (40% y 2,9%) y La Rioja (50% y 3%).

El autor del estudio, Joaquín Maudos, ha indicado en su presentación que aunque esta población no tenga acceso a una sucursal, ello no implica que no dispongan de servicios bancarios, esto es, que se encuentren excluidos financieramente del sistema. Porque la proliferación de servicios digitales ayuda a parte de esos ciudadanos a tener relación con sus bancos, aunque también ha destacado el papel de las cajas rurales y cooperativas de crédito como "rescatadores de la exclusión" en parte de España.

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