Diario Sur

Sociedades, el impuesto clave para mejorar los ingresos y reducir el déficit

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en los pasillos del Congreso. :: Sergio Barrenechea / efe
El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en los pasillos del Congreso. :: Sergio Barrenechea / efe
  • Su recaudación aún es la mitad que antes de la crisis y los expertos dudan del impacto recaudatorio de limitar las deducciones

El Gobierno sigue con la calculadora en la mano para lograr un ajuste de 5.500 millones en los Presupuestos de 2017. Es la cantidad necesaria para cumplir con Bruselas y reducir el déficit al 3,1%. Y el camino elegido, al menos de momento, es una subida de impuestos. El presidente, Mariano Rajoy, marcó la dirección hace unas semanas al señalar que no se subirían los tributos «importantes». Es decir, descartó aumentar la presión fiscal en el IRPF y el IVA, los dos pesos pesados del sistema y con más coste social y mediático si se modifican. Por tanto, los esfuerzos de Hacienda se centran en mejorar la recaudación del tercero en discordia: el Impuesto de Sociedades. Así, esta figura se ha convertido en una de las claves para mejorar los ingresos a pesar de que sus números este ejercicio no invitan al optimismo. De hecho, es el único de los grandes tributos que todavía no ha recuperado los niveles de recaudación precrisis. El Gobierno pretende limitar las deducciones para mejorar los ingresos, pero los expertos se muestran escépticos sobre el impacto real de esas medidas y avisan de que en algunos casos pueden ser contraproducentes.

El Impuesto de Sociedades ya fue modificado de urgencia hace unos meses para adelantar el cobro de los pagos fraccionados a las empresas de más de 10 millones de facturación. Una medida con la que Hacienda espera recaudar al menos 8.300 millones. Un importe que resulta imprescindible para cumplir el déficit de este año (4,6%). La decisión se tomó después de ver cómo los ingresos se desplomaron a la mitad en la primera parte del año. De hecho, hasta septiembre -últimos datos disponibles- la recaudación era todavía un 24,9% inferior a la de 2015 al pasar de 15.651 millones a 11.751 millones. En cualquier caso, será al conocer los datos de octubre -fecha en el que se produce el segundo pago fraccionado del año- cuando se vea el alcance de la medida. Desde Hacienda aseguran que la cifra será mejor de la esperada en unos 1.000 millones. Pese a este empujón, parece casi imposible que Sociedades logre la recaudación prevista en los Presupuestos de 2016 de 24.868 millones. El propio Montoro ya adelantó que estaría en torno a 21.000 millones, lo que todavía implicaría menos de la mitad de los 44.800 millones récord de 2007.

«En Sociedades lo que tenemos es un impuesto donde el tipo efectivo baja mucho en las grandes empresas debido a las deducciones», explica Eduardo Berché, catedrático de Derecho Financiero y Tributario y decano de Esade Law School. Precisamente, la intención de Hacienda es mejorar la recaudación sin subir los tipos (actualmente en el 25% tras la reforma fiscal), sino reduciendo los beneficios fiscales. De hecho, así consta también en el acuerdo firmado entre el PP y Ciudadanos al referirse a una «reforma en profundidad» de esta figura para «cerrar agujeros».

Exención por dividendos

Pero ¿qué deducciones tocar? Una de las más señaladas es la exención por dividendos. Este mecanismo permite a una empresa española con una participación en una sociedad nacional o extranjera igual o superior al 5% durante al menos 12 meses, que los dividendos obtenidos en esas compañías tengan una deducción del 100%. Este beneficio fiscal ya se limitó en la reforma fiscal al suprimirse la deducción del 50% por dividendos para participaciones inferiores al 5%. Los expertos ahora temen que se produzca una nueva vuelta de tuerca. «El riesgo de eliminar esta exención es que se puede caer en la doble imposición», explica Berché.

Otra posibilidad es limitar la compensación de las bases negativas. «Esto va en contra de la competitividad de las empresas y también retrae la inversión extranjera», afirma Enrique Chinchilla, profesor de Dirección Financiera del IESE. Este experto se muestra muy crítico con la posibilidad de limitar este tipo de deducciones. «Como las empresas no votan resulta más fácil hacer cambios en Sociedades», denuncia. En este sentido, Chinchilla resalta la «ineficacia» del sistema fiscal español al recordar que otros países recaudan más con tipos similares. Y lo achaca a un «mayor cumplimiento de los contribuyentes». Por eso pide más medidas contra el fraude.

En cualquier caso, existen dudas sobre el impacto en la mejora de los ingresos que puede tener suprimir deducciones. Los beneficios fiscales (deducciones, exenciones...) en Sociedades presupuestados en 2016 alcanzan los 3.840 millones. Esa cifra equivale al 11,1% de los beneficios fiscales de todos los impuestos, lo que supone el porcentaje más elevado desde 2008. De hecho, a pesar de que el Gobierno habló de acabar con los agujeros fiscales de esta figura, lo cierto es que la última reforma introdujo dos mecanismos de reducción de la base imponible (la reserva de capitalización y la reserva de nivelación) con un impacto negativo para las arcas públicas de 996 millones en 2016.

«No creo que se consiga mejorar la situación del déficit con la reducción de deducciones en Sociedades», explica Carles Manera, catedrático de Historia Económica de la Universidad Islas Baleares y miembro de Economistas Frente a la Crisis. En su opinión, los ingresos por este impuesto no pueden mejorar mucho porque «la recuperación no ha llegado». Sin embargo, Bruselas aprieta y el foco del Gobierno está en Sociedades.