Diario Sur

El BCE seguirá con los estímulos por la debilidad del euro sin sus ayudas

El presidente del BCE, Mario Draghi, ayer durante una conferencia en Fráncfort. :: efe
El presidente del BCE, Mario Draghi, ayer durante una conferencia en Fráncfort. :: efe
  • Draghi insiste en pedir a los gobiernos nuevas políticas expansivas para afrontar una coyuntura de «incertidumbre significativa» global

«La política monetaria sigue siendo un ingrediente clave en el escenario de reflación (inflación artificial) que anticipamos en la Eurozona para los próximos años». Traducción: larga vida a Mario Draghi. El presidente del Banco Central Europeo habló ayer por primera vez desde el tsunami que produjo la victoria de Donald Trump para lanzar un mensaje de advertencia y compromiso.

Aseguró que «no podemos bajar la guardia porque operamos bajo un significativo grado de incertidumbre», y por el otro, ratificó que el BCE seguirá con los estímulos hasta que la inflación se estabilice muy cerca pero por debajo del 2%, algo que «seguimos sin apreciar de forma consistente» más allá de los precios energéticos.

La próxima reunión del Consejo de Gobierno se celebrará el 8 de diciembre y allí, salvo sorpresa, se decidirá una ampliación del programa de compra masiva de activos (QE) más allá de marzo de 2017, cuando expira. El tamaño (80.000 millones al mes) o la composición de la cesta de la compra (sobre todo deuda pública) son otras de las incógnitas.

El italiano ofreció su discurso en Fráncfort, en el marco de un congreso bancario europeo. Se espera mucho de él. Sin embargo, eludió pronunciar el nombre de Donald Trump y lo difuminó en ese cajón de sastre tan útil llamado «riesgos geopolíticos».

Lo que sí enfatizó es la excesiva dependencia que sufre una Eurozona que sin los estímulos del BCE se caería como un castillo de naipes. «Sigue dependiendo de forma considerable de la política monetaria acomodaticia», alertó. Pese a todo, aclaró que la Eurozona está mucho mejor que hace unos años como evidencia el hecho de que 2016 «ha sido el primer año, después de casi ocho, en el que el PIB ha estado por encima de los niveles precrisis».

Portazo y enfado alemán

Y aquí, el destinatario son los gobiernos, a los que demanda políticas expansionistas de índole fiscal para fomentar el crecimiento y la creación de empleo. Así lo pidió también esta semana la Comisión, que por primera vez abogó por un estímulo de unos 50.000 millones en la Eurozona frente a los 20.000 previstos. Una 'recomendación' dirigida sólo a los países que tienen margen presupuestario para hacerlo, es decir, Holanda y especialmente Alemania. Pero Berlín, sin embargo, acaba de darle otro portazo a Bruselas. Nadie esperaba otra cosa a sólo unos meses de las elecciones federales en las que los euroescépticos del partido AfD siguen al alza.

Por otra parte, el BCE se llevó un rapapolvo del Tribunal de Cuentas de la UE, cuyos auditores han denunciado que la institución no evaluó adecuadamente sus necesidades de personal para supervisar a los grandes bancos. Esta circunstancia ha provocado que sean los expertos de los supervisores nacionales quienes, en gran medida, hayan realizado esta labor. De hecho, sólo un 12% de las inspecciones 'in situ' han sido lideradas por personal del BCE.