Diario Sur

El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. :: efe
El comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici. :: efe

La UE salva de nuevo a Rajoy pero no afloja con el ajuste de 5.500 millones para 2017

  • Tras perdonar la multa de 2.000 millones en julio, la Comisión decide ahora no congelar unos 1.200 millones de fondos por su indisciplina fiscal

bruselas. Dos de dos. El duende de Mariano Rajoy sigue en plena forma. La Comisión Europa decidió ayer indultar de nuevo a España y no consumar su amenaza de congelar unos 1.200 millones de fondos estructurales y de cohesión correspondientes a 2017 como castigo por su indisciplina fiscal de 2015, cuando Madrid relajó el esfuerzo y el déficit se disparó al ser año electoral. Dos de dos. La primera fue el 27 de julio, cuando por sorpresa e 'in extremis', Juncker paró una multa del 0,2% del PIB, algo más de 2.000 millones. España se jugaba mucho. Eran decisiones de calado, históricas. Porque nunca antes se había llegado tan lejos con un país y España corría el peligro de ser, junto a Portugal, el precedente de la UE en este tipo de procedimientos. Pero no, Rajoy ha vuelto a salvarse.

A diferencia de lo ocurrido en el 'movido' Colegio de Comisarios del 27 de julio -el Gobierno en funciones se esperaba una multa simbólica de en torno a 300 millones-, ayer todo venía excesivamente cocinado. Por un lado, el Parlamento Europeo estaba en pie de guerra contra la Comisión por este espinoso asunto; y por el otro, no había la menor voluntad política de meterse en un nuevo charco con la que está cayendo, con una Europa que sigue sin saber crecer y atenazada por unos populismos exultantes tras la inesperada victoria de Donald Trump.

«La suspensión de los fondos sería incoherente y contraproducente, lanzando una señal contraria a la que Europa necesita. No digo que sería humillar, pero sí afectaría al ánimo y a la moral de la población. Una suspensión de este tipo, además del estigma, tendría efectos económicos perversos», alertó el ministro de Economía, Luis de Guindos, la semana pasada en la Eurocámara.

Horas antes, el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, ya le había trasladado que todo quedaría en nada, ya que la Comisión daba el OK a las «medidas efectivas» impulsadas por el Gobierno en funciones, y entre las que destaca la reforma del Impuesto de Sociedades para adelantar el pago de 9.000 millones.

Dudosa interpretación legal

«Es una buena noticia para estos dos países ya que los fondos europeos juegan un papel importante para sostener la inversión y queremos que Europa ayude a salir de la crisis», remarcó ayer Moscovici, que confesó que no siguieron a pies juntillas las reglas porque tampoco hacía falta ser «masoquista». Según la normativa, la Comisión estaba obligada a proponer la congelación y luego, si quería, levantarla. Pero al final, lo que ha hecho es una «no decisión».

Este nuevo indulto, sin embargo, no significa que Bruselas se haya olvidado de España. La presión continúa y, ayer, la Comisión recordó que espera que el nuevo Gobierno envíe «en unas semanas» el nuevo borrador presupuestario para 2017. Debe recoger el ajuste estructural del 0,5% del PIB (unos 5.500 millones) acordado con la UE el pasado 8 de agosto, cuando el Ecofin bendijo el primer indulto a España. El déficit de 2017 debe ser del 3,1%, pero la Comisión estima que se irá al 3,8%, lo que supone casi 8.000 millones de ajuste.

La gran excusa de España es que hay otros siete países que están en riesgo de incumplir, como ayer anunció Moscovici: Italia, Bélgica, Portugal, Finlandia, Lituania, Eslovenia y Chipre. Se les pide más, pero la situación ha cambiado. Oficialmente hay firmeza, pero en la práctica el mensaje político de la Comisión Juncker es muy claro: levantar el pie y relajar la ortodoxia fiscal a ultranza. Y si no, que se lo pregunten a España, el gran beneficiado.

De Guindos, tras conocerse la decisión sobre los fondos, se felicitó y confirmó que las cuentas se enviarán a la Comisión «en pocas semanas».