Diario Sur

Josep Borrell, declarando como testigo en otro juicio. :: efe
Josep Borrell, declarando como testigo en otro juicio. :: efe

La justicia amplía a todo el consejo, incluido el exministro Borrell, el 'caso Abengoa'

  • La Audiencia Nacional, que ya investiga los pagos a Benjumea, les tomará declaración por la presunta falsificación de las cuentas de 2015

madrid. El 'caso Abengoa' terminará desdoblándose en una causa más amplia para investigar las razones que llevaron a la quiebra a esta compañía energética, cuyo agujero llegó a superar los 20.000 millones de euros. Así lo ha resuelto la Audiencia Nacional tras estimar en última instancia una querella presentada por la plataforma de afectados que representa el abogado Felipe Izquierdo por un presunto delito de falseamiento de las cuentas del grupo en 2015, año en que terminó pidiendo el concurso de acreedores.

Los magistrados corrigen así el criterio del juez Ismael Moreno, quien rechazó en un primer momento la denuncia por basarse en artículos de prensa. La Sala de lo Penal reconoce que «no se ha aportado documentación alguna que soporte las alegaciones formuladas», pero al mismo tiempo recuerda que el instructor «no ha de entrar en contacto con ningún medio de prueba ni diligencia de investigación» a la hora de determinar si abre unas diligencias previas.

Por ello le ordena que inicie sus propias pesquisas para esclarecer si la acusación de la plataforma de afectados es cierta, empezando por tomar declaración a los miembros del órgano de administración de Abengoa que aprobaron esas cuentas y luego decidiendo si practica más pruebas. Los querellados son, aparte de la propia compañía y Deloitte (que auditó sus balances) como personas jurídicas, 19 personas que han formado parte del consejo: entre ellos, el expresidente Felipe Benjumea y el exconsejero delegado Manuel Sánchez Ortega, además del exministro de Obras Públicas y Transportes y exdirigente socialista Josep Borrell.

Otra juez de la Audiencia Nacional, Carmen Lamela, ya investiga a Benjumea y su ex 'número dos' por las indemnizaciones multimillonarias que recibieron al dejar la empresa (11,4 millones el primero). Según los últimos testigos del caso -incluido el hoy presidente, Antonio Fornieles-, el consejo de Abengoa aprobó esas compensaciones a ciegas pero no a sordas, esto es, se fió solo del informe de un bufete de abogados que actuaba de asesor externo (DLA Piper) y no entró en los detalles de sus contratos (y menos aún sus cláusulas) ni tampoco en valorar su gestión, finalmente ruinosa.

Todavía más pérdidas

Mientras, Abengoa sigue engordando sus números rojos. De enero a septiembre perdió 5.413 millones de euros, lo que supone multiplicar por 28 los casi 194 millones que se dejó hace un año. La principal razón de esta fuerte subida se centra en el deterioro de sus activos por importe de 4.227 millones. Otros motivos han sido la ralentización generalizada del negocio y un mayor gasto financiero por los avales pendientes, junto a los intereses de demora.

A su vez, la cifra de negocio cayó a 1.042 millones, tres veces menos que en el mismo periodo de 2015 (3.265 millones). La abultada reducción de valor de su patrimonio está vinculada a las pérdidas contables por la depreciación de sus instalaciones de bioenergía en EE UU, Europa y Brasil, las líneas de transmisión en Brasil, las plantas de generación en México y las solares en Chile.