Diario Sur

La paradoja de lo ecológico en España: a la cabeza en producción y a la cola en consumo

  • El país cuenta con la mayor superficie de Europa y la quinta del mundo, pero apenas se gastan 21 euros per cápita al año

Hay modas que son efímeras y otras que llegan para quedarse. Y este último es el caso de la alimentación ecológica, que día a día va ganando adeptos y en la actualidad representa un nicho de mercado con un gran potencial de crecimiento en el presente y en el futuro inmediato. Así lo constata un estudio de la consultora Everis.

Y aquí surge una extraña paradoja. El país es el principal productor de Europa, pero la realidad es que más de dos tercios se exporta, principalmente a Europa (Francia, Alemania, Inglaterra, Suiza...), y además el consumo interno es mínimo y muy inferior a otros países vecinos, pese al avance que ha experimentado incluso en estos tiempos de crisis. Las principales razones son un tejido agrícola poco desarrollado aún y orientado, fundamentalmente a la exportación, con la mayor parte de explotaciones dominadas por pequeños productores con volúmenes medios de facturación de 60.000 euros, que difícilmente pueden aprovechar economías de escala para poder ofrecer precios más competitivos, según refleja el documento.

España lidera a nivel europeo la superficie destinada al cultivo de producción ecológica, con prácticamente dos millones de hectáreas, un 13% más que en 2014 y una cifra que se ha duplicado durante la recesión (en 2007 no se alcanzaba el millón), según la estadística de 2015 publicada esta semana por el Ministerio de Agricultura. La distribución de la superficie a nivel nacional muestra la concentración de la producción en Andalucía, que acapara la mitad de todas las tierras del país. Le siguen Castilla-La Mancha (18,5%) y Cataluña (4,7%), ambas con un ligero crecimiento de un punto porcentual respecto a 2014. Por el contrario, esta modalidad es prácticamente inexistente en el País Vasco (0,15%), Cantabria (0,15%) y La Rioja (0,25%).

Cabe resaltar que esta práctica era insignificante a principios de los noventa, e incluso a comienzos del siglo XXI ni siquiera se alcanzaban las 400.000 hectáreas. Y ya no es sólo que el país esté a la cabeza de Europa, sino que además se sitúa en quinto lugar a nivel mundial, tras Australia, Argentina, Estados Unidos y China. A día de hoy, más de 170 países desarrollan este tipo de agricultura, el doble que en el año 2000, según los últimos datos del informe de la consultora EcoLogical.

Y sucede más de lo mismo si de lo que se habla es del número de operadores (lo que engloba tanto a los agricultores y ganaderos que producen, como a los elaboradores, transformadores y comercializadores). Durante 2015 se ha mantenido su proceso de consolidación y se sitúa a las puertas de los 40.000, un 15% más que el año anterior y también casi el doble que justo antes del inicio de la crisis. Andalucía y Castilla-La Mancha vuelven a liderar esta lista, con casi 13.500 y 7.500 operadores, respectivamente.

El número de productores ha experimentado un notable crecimiento durante el pasado año, pasando de 30.600 a 34.600. De éstos, un 85% se dedicaba a la agricultura, un 5,5% a la ganadería (se superan las 7.500 explotaciones) y el 8,6% restante combinaba ambas actividades. Además, se encontraban en actividad 47 entidades de producción acuícola. Por su parte, los elaboradores/transformadores ecológicos prosiguen con el imparable ascenso de los últimos años, con un total de 3.492, es decir, más de 400 empresas nuevas dedicadas a este sector respecto a 2014 y prácticamente 1.500 más que en 2007. Esto se puede explicar por la evolución del mercado de consumo interior y el aumento de las exportaciones de productos ya elaborados. Sin duda una muy buena noticia, a lo que hay que añadir que existen 1.200 comercializadoras, 166 importadores, 72 exportadores y unas 4.500 industrias relacionadas con el mercado ecológico.

«Aquí está el futuro»

Ante estos exuberantes datos, resulta un tanto extraño que el consumo de los españoles no haya crecido a este mismo ritmo y siga siendo ocasional y minoritario. Bien es cierto que incluso durante la crisis ha experimentado un leve crecimiento, pero desde luego está a años luz de otros países de nuestro entorno: Alemania se sitúa como mercado más importante con casi 8.000 millones de euros, casi ocho veces más que el nacional; Suiza encabeza el consumo per cápita con 221 euros por persona al año, frente a los poco más de 21 euros que dedica un español; o Dinamarca, con la mayor penetración en el consumo alimentario, con un 7,6% de las ventas totales. España no alcanza ni el 2%.

La falta de concienciación con el medio ambiente, el elevado precio de los productos orgánicos, la escasa variedad y poca accesibilidad, así como un evidente problema de distribución, parecen ser las causas de esta paradoja. «Pero el futuro está aquí, porque incluso en tiempos de crisis no hemos parado de crecer», reflexiona Víctor González, director de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica.

También desde COAG defienden que la solución para la agricultura y ganadería del futuro es ir por el camino de lo ecológico, hacerla cada vez más respetuosa con el medio ambiente y los ecosistemas y, por supuesto, con productos de calidad y a un precio asequible para que puedan llegar a todos los consumidores. Y con una estrategia clara. «Trabajar en canales cortos, mercados locales, venta a domicilio y establecerse en cooperativas de consumo», tal y como considera José Manuel Benítez, responsable del área de esta organización.