Diario Sur

Tienda de Apple en la localidad irlandesa de Cork. :: PAUL FAITH / afp
Tienda de Apple en la localidad irlandesa de Cork. :: PAUL FAITH / afp

Irlanda insiste en perdonar a Apple 13.000 millones en impuestos

  • Dublín recurre la decisión de la Unión Europea que le obligaba a exigir a la tecnológica el reintegro de los beneficios fiscales otorgados en una década

El Estado irlandés ha puesto toda la carne en el asador para evitar que se desmorone como un castillo de naipes los fundamentos de su atractivo sistema impositivo para las grandes multinacionales, base fundamental de su modelo de crecimiento económico. Sus responsables han tardado dos meses en elaborar el recurso que esta semana -el pasado miércoles- presentaron ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea para evitar que Apple tenga que reintegrar a sus arcas públicas los 13.000 millones de euros que la Comisión Europea considera que la firma tecnológica pagó de menos en impuestos corporativos durante una década.

Con este recurso Irlanda intenta justificar sus normas tributarias a medida de Apple, al considerar que no se trata de una ayuda ilegal, ni supone «un trato selectivo», ni siquiera una «ventaja significativa» de la compañía de la manzana frente a la competencia, tal y como estima el Ejecutivo comunitario.

Fue a finales de agosto cuando la Comisión emitió las deliberaciones sobre este proceso después de tres años de investigación, lanzando un aviso a navegantes al instar a la compañía a devolver todo ese capital que habría abonado de menos a la hacienda irlandesa desde 2003 hasta 2014. Ahora, ese país ha recurrido la decisión abriendo el camino a un proceso legal que podría eternizarse durante varios meses.

En cualquier caso, la Comisión Europea mantiene una férrea posición respecto a este caso. «Defenderemos nuestra posición ante el Tribunal», indicaron ayer fuentes comunitarias. Porque la polémica de las 'tax ruling' -acuerdos entre un país y una empresa determinada para adaptar el marco tributario a las necesidades de la compañía para que se establezca en su territorio- va mucho más allá del caso de

Apple, aunque es el caso más paradigmático por la cifra acumulada de beneficios fiscales en perjuicio del sistema de recaudación irlandés.

Las autoridades comunitarias estiman que la multinacional con sede en California apenas pagó una tasa del Impuesto de Sociedades del 1% sobre sus beneficios europeos en 2003, a pesar de que ese año el gravamen medio de este tributo por las ganancias de las compañías irlandesas se encontraba en el 12,5%. Incluso, en 2014, el tipo efectivo se habría reducido al 0,005% gracias a una serie de desgravaciones, según denunció la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager.

Los 'tax ruling' que permiten esa ventaja fiscal son una figura permitida en el mercado comunitario, pero siempre que las condiciones de ese acuerdo sean accesibles a todos los sectores y no sólo a una firma concreta, como ocurría con Apple. Dos filiales de la empresa con sede en Europa, Apple International Sales y Apple Operations Europe, venden y fabrican productos de la firma fuera de EE UU a cambio de realizar pagos a su matriz, que los destina a financiar partidas de investigación y desarrollo deducibles.

Coto a los trajes a medida

El de la compañía de móviles inteligentes e Irlanda no es el único caso al que se enfrenta la UE al considerar estos trajes a medida como ayudas de Estado indirectas, incompatibles con la normativa. Amazon también se encuentra bajo vigilancia de la UE por sus acuerdos personalizados con Luxemburgo. De hecho, Bruselas ha puesto coto a otra relación aparentemente ilegal, como la establecida entre la cadena de restauración Starbucks y Holanda, y la de la automovilística FIAT con Luxemburgo. Se trata de dos investigaciones que Margrethe Vestager, cerraba hace un mes tras un proceso iniciado por su antecesor, Joaquín Almunia. Aunque estas firmas tendrían que devolver 30 millones por impuestos no pagados, para Bruselas se trata de un punto de inflexión para que los Estados tomen nota ante la tentación de atraer empresas a costa del resto del club comunitario.