Diario Sur

El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer en el Parlamento Europeo. :: EMMANUEL DUNAND / afp
El ministro de Economía, Luis de Guindos, ayer en el Parlamento Europeo. :: EMMANUEL DUNAND / afp

España cree que se salvará de la congelación de fondos estructurales

  • De Guindos comparece en la Eurocámara y alerta a la Comisión que retener 1.200 millones de 2017 sería «incoherente y desmoralizador»

La reiterada indisciplina fiscal tiene estas cosas. España incumplió de forma notable el déficit de 2015 por la celebración de las elecciones y, ahora, lo que le queda es actuar contra el reloj y cruzar los dedos para encontrar, de nuevo, la benevolencia de la Comisión Europea. El pasado 27 de julio, se salvó 'in extremis' y por sorpresa de una multa de hasta 2.000 millones, y ahora, lo que está en juego en la segunda fase del proceso sancionador es la congelación de 1.200 millones de fondos estructurales correspondientes a 2017. La decisión se sabrá la semana que viene tras el Colegio de Comisarios, pero el nuevo Ejecutivo de Mariano Rajoy da por hecho que volverán a librarse, según fuentes gubernamentales.

Luis de Guindos volvió a estar ayer en Bruselas. Es el sino de España. El viernes tomó posesión y el lunes, su primer lunes de su segunda era, voló a la capital comunitaria para participar en el Eurogrupo y ayer, en la reunión del consejo de ministros de la UE (Ecofin). Su primer 'minitour' no terminó aquí ya que, a media tarde, compareció ante el Parlamento Europeo para defender por qué la cuarta potencia del euro no debe sufrir la congelación de fondos de 2017 por un valor que cuantificó en 1.200 millones. «La suspensión de los fondos sería incoherente y contraproducente, lanzando una señal contraria a la que Europa necesita», zanjó.

Jugaba en casa. Compareció ante una comisión creada 'ad hoc' encargada de llevar a cabo el «diálogo estructurado» con la Comisión sobre una congelación que no sólo afecta a España, también a Portugal, dos países que han encontrado un respaldo contundente de los eurodiputados. En su intervención, De Guindos recordó la trayectoria española, lo mucho que se sufrió y como ahora está creciendo al doble que la UE. Hubo muchas cifras, pero también un relato emocional: «No digo que sería humillar, pero sí afectaría al ánimo y a la moral de la población. Una suspensión de este tipo, además del estigma, tendría efectos económicos perversos», advirtió.

En este sentido, recordó que «en un momento de creciente incertidumbre y riesgos, tanto para la economía mundial como para los mercados financieros europeos, penalizar al país que ha llevado a cabo el giro más importante de crecimiento económico sería lo contrario a lo que necesitan la UE y el euro».

¿Qué pasará? La Comisión congelará los fondos sí o sí ya que la normativa comunitaria le obliga a ello al ser una segunda fase del proceso sancionador por incumplir el déficit. Pero lo que espera España es que una vez tomada esta decisión, automáticamente se adopte la contraria, es decir, la descongelación.

Para ello, Bruselas pedía a Madrid «acciones efectivas» y el Gobierno en funciones tomó varias, sobre todo la modificación del Impuesto de Sociedades con el que se quiere recaudar por adelanto de las grandes empresas más de 9.000 millones, como desveló ayer el ministro -en principio eran 8.300 pero «va mejor de lo previsto», según indicó-. Con ellas, podría lograrse el segundo 'perdón' en apenas unos meses.

Ajuste en Presupuestos

España vive un momento clave y la presión de Bruselas es enorme para que el nuevo presupuesto del Estado que deberán enviar en «semanas» contemple los ajustes necesarios para cumplir el déficit del 3,1% sobre el PIB en 2017. Así se comprometió ayer De Guindos de palabra y por escrito, en una carta enviada al Ejecutivo comunitario en el que también ratifica su disposición de acometer reformas estructurales por valor del 0,5% del PIB.

Se trata de los algo más de 5.000 millones que quitan el sueño al Gobierno a la hora de pactar las cuentas con la oposición y que intentará minimizar al máximo gracias al mayor crecimiento previsto -este año rondará el 3,4% frente al 2,9% anunciado el 15 de octubre-.

La batalla del relato se basará en discernir qué es estructural y qué no, pero el Ministerio de Economía tiene muy claro que con cumplir el déficit nominal (3,1%) sea de la forma que sea, superará el 'match ball' de la Comisión Europea. Pese a todo, Luis de Guindos cumplió ayer con el guión y aseguró, tajante, que «no habrá ningún regateo a la hora de cumplir con los ajustes fijados por Bruselas».