Diario Sur

Santiago Menéndez.
Santiago Menéndez. / JAIME GARCÍA

Hacienda tiene sin cobrar prácticamente el doble de deudas fiscales que antes de la crisis

  • El importe pendiente ascendió en 2015 a 49.272 millones, una cantidad que serviría para dejar el déficit de España a cero este año

mEl director de la Agencia Tributaria, Santiago Menéndez, fijó ayer como una de las prioridades del organismo la reducción de la deuda pendiente de cobro, es decir, el dinero que le deben los contribuyentes al organismo. Una deuda que en 2015 rompió la senda ascendente por primera vez desde 1999 y se redujo un 1,9% hasta los 49.272 millones. Sin embargo, a pesar de este retroceso todavía es casi el doble que antes de la crisis. De hecho, en 2007 apenas se situaba en 26.652 millones, una cantidad que ha ido creciendo sobre todo por la alta litigiosidad. El mayor incremento de esta deuda se produjo en 2009, año en el que se disparó un 23,9%. A partir de entonces la subidas se suavizaron con cada ejercicio. Así, en 2010 este pasivo aumentó un 10,3%; en 2011 (9%); en 2012 (6,4%) y en 2013 (3,1%). En 2014 aumentó un 0,1% y alcanzó su máximo histórico de 50.225 millones hasta que disminuyó el año pasado por debajo de la simbólica cifra de 50.000 millones. En cualquier caso, el importe adeudado por los contribuyentes a la Agencia Tributaria equivale a casi todo el déficit de España (5,1% en 2015) o también permitiría pagar los intereses de la deuda que este año estaban presupuestados en 33.500 millones.

En cualquier caso, como reconoció el director de la Agencia en su intervención en las Jornadas Tributarias organizadas por el Consejo General de Economistas Reaf-Regaf, el organismo no puede actuar sobre la mitad de esos 49.272 millones porque son gestiones de cobro que están «aplazadas o recurridas». Sin embargo, Menéndez puso el énfasis en la necesidad de actuar en la otra mitad para lograr captar esos recursos que ayudarían «a cumplir el objetivo de déficit»

En este sentido, el responsable de la Agencia también explicó que ese descenso está relacionado con la aprobación de varias medidas de lucha contra el fraude como la declaración de bienes y derechos en el extranjero. «Este instrumento ha permitido un afloramiento patrimonial que no he conocido nunca», señaló Menéndez. Así, explicó que los declarantes del también denominado modelo 720 aumentaron la base imponible en el IRPF en un 78% entre 2007 y 2015. Ahora el organismo trabaja para explotar esa «ingente» información recabada en su base de datos y cruzarla con la de otras declaraciones como la amnistía fiscal.

1.000 millones del fraude

Por otra parte, el director de la Agencia se mostró «convencido» de que el organismo logrará recaudar 1.000 millones adicionales en la lucha contra el fraude este año. Una medida a la que se comprometió España con la UE en verano para evitar la multa por incumplir el déficit de 2015 en el marco de otras iniciativas como el adelanto del pago fraccionado del Impuesto de Sociedades. «Ese esfuerzo adicional estoy convencido de que se conseguirá», señaló. El objetivo recogido en los Presupuestos Generales del Estado de 2016 asciende a 9.400 millones de recaudación directa por actuaciones de control, pero la cifra normalmente es superior porque no incluye otros conceptos como las devoluciones por minoración, por ejemplo.

La lucha contra el fraude se ha convertido en una de las principales vías para mejorar los ingresos del Estado. En este sentido, Menéndez recordó que ya el año pasado la recaudación por estas actuaciones permitieron recuperar 15.664 millones, una cifra récord. En cualquier caso, indicó que una parte de esos ingresos (hasta 2.700 millones) fueron de carácter extraordinario. Es decir, por actuaciones excepcionales sobre contribuyentes concretos.

Por último, Menéndez insistió en que en la lucha contra el fraude cada vez será más importante la colaboración internacional. En este sentido, ha explicado que se está caminando hacia el intercambio automático de información entre países. «Estamos empezando por la información de carácter financiero», afirmó en referencia a una medida ratificada por varios países y por la que los bancos deberán informar sobre la identidad de los titulares reales de las cuentas de sus clientes, ya sean personas físicas o empresas.