Diario Sur

La brecha salarial entre hombres y mujeres se estanca en el 20%

Varias mujeres durante su jornada laboral en una oficina. ::  iosu onandia
Varias mujeres durante su jornada laboral en una oficina. :: iosu onandia
  • El paro femenino es seis puntos superior al masculino de media en los últimos 15 años y hay más temporalidad, según un estudio de Fedea

La brecha salarial de género en España se ha estancado y la incipiente recuperación económica no logra, de momento, una reducción significativa. De hecho, una mujer ganó alrededor de un 20% menos que un hombre a igual trabajo y responsabilidad en 2014. Una cifra similar a la que existía en 2007 antes de la crisis, según el estudio de Fedea presentado ayer. Durante los peores años de la recesión la diferencia ha fluctuado ligeramente, pero siempre en torno a esa barrera del 20% en términos brutos y ajustados (en función de la experiencia laboral o el nivel educativo).

La desigualdad también se percibe en las dificultades para acceder al mercado laboral. Y eso que el documento recoge que la incorporación de la mujer al trabajo se ha duplicado en los últimos 30 años al pasar de un 35% en 1985 a un 68% en la actualidad. Sin embargo, el texto reconoce que todavía hay «margen de mejora». De hecho, la tasa de paro femenino es seis puntos superior al masculino de media en los últimos 15 años. En la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2016 -la última disponible- el desempleo femenino se situó en el 21,82% frente al 18,41% de tasa en el paro masculino.

El estudio muestra que las mujeres soportan una tasa de parcialidad no deseada casi tres veces superior a la de los hombres (un 8% frente a un 3%). También tienen una mayor tasa de temporalidad, algo que está relacionado con los menores sueldos asociados a este tipo de contratos.

Pero la brecha de género no sólo se sitúa en la remuneración, sino también en el ascenso profesional a pesar de tener una formación superior a la de los hombres. De hecho, el 67% de las mujeres han concluido la educación secundaria, frente al 58% de los hombres. Además, un 43% de las mujeres tienen estudios superiores, frente al 36% de los hombres. Una cualificación que no impide la existencia de «techos de cristal», es decir, sectores en los que, a mayor nivel o responsabilidad, menos mujeres hay. Es el caso de la carrera judicial, donde hay un 65% de juezas. Sin embargo, esa cifra baja por debajo del 50% entre los magistrados y apenas supera el 10% en los puestos más altos de la judicatura como el Tribunal Supremo. Algo similar ocurre en la carrera universitaria (las mujeres suponen el 45% del profesorado y sólo el 20% de catedráticas) o en la política.

Cuotas obligadas temporales

En el caso de las empresas, sólo el 17% de puestos en los consejos de las grandes compañías están ocupados por mujeres. Una cifra inferior a la de países como Reino Unido, Francia o Alemania, que se encuentran alrededor del 25%. Para tratar de corregir este problema algunos gobiernos han establecido cuotas obligatorias. Una medida que para el subdirector de Fedea, José Ignacio Conde-Ruiz, puede ser positiva siempre que su implantación sea «gradual» y «temporal». Algo que ya se ha hecho en Italia, donde se obligó a que un tercio del consejo fuesen mujeres y la proporción debe mantenerse durante tres mandatos. Una medida que ha conseguido una «mejora de la gobernanza» de las compañías con un «impacto positivo en su cotización bursátil».

Otra de las maneras de reducir la brecha salarial tiene que ver con mejorar la conciliación familiar y laboral. En este sentido, el estudio recuerda que el permiso de paternidad tiene un uso muy bajo de apenas el 10% en España. Para mejorar esa cifra, desde Fedea proponen que sea obligatorio cogerse una parte del permiso de paternidad, «al menos durante uno o dos días» de las dos semanas que permite la ley en España. También consideran que otra alternativa puede ser incentivar fiscalmente acogerse a ese permiso, algo que ya ocurre en Alemania.