Diario Sur

Pepe Álvarez, asomado al patio interior de la  sede de UGT.  :: alberto ferreras
Pepe Álvarez, asomado al patio interior de la sede de UGT. :: alberto ferreras

«Los robots y los cajeros deben cotizar a la Seguridad Social»

  • El sindicalista apuesta por la recaudación para evitar los ajustes y advierte que quien quiera realizarlos encontrará a su central «en la calle»

  • Pepe Álvarez Secretario general de UGT

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, viaja a Bilbao la próxima semana para analizar la situación del sindicato en el País Vasco con sus afiliados y los grandes problemas sociales que tiene España. Entre ellos, el déficit del sistema de pensiones, cuyo principal problema no es el gasto, sino la escasez de ingresos, alega. Su central, añade, no va a consentir nuevos recortes, y quien los promueva, advierte, se encontrará con ella «en la calle». También defiende, entre otras cosas, elevar los ingresos con impuestos a los que no pagan, para destinarlos a gasto, previa negociación con la Comisión Europea.

¿Qué ha echado de menos en UGT estos siete meses en el cargo? ¿Cuál es el punto y aparte que proponía?

En sindicalismo, al contrario de lo que ocurre en política, no sirve la herencia recibida. Hay que construir cada día. Yo era consciente de las dificultades del sindicato, e incluso podría decir que formo parte de los que hemos generado esa situación. El punto y aparte es que hay que tomar una nueva senda, partiendo del plano organizativo -menos burocracias, más posibilidades de llegar a los afiliados...- y drenando recursos de arriba hacia abajo. El sindicato no puede olvidar que hemos llegado hasta aquí no solo por su vida interna, sino también por el entorno político y por los casos de corrupción que nos han salpicado. Vamos a hacer un esfuerzo de transparencia, de tal forma que demostremos que lejos de ser organizaciones subvencionadas, en realidad estamos financiando las relaciones laborales del país, pues no solo negociamos para nuestros afiliados, sino para todos los trabajadores.

A sus 60 años es el sindicalista que ha llegado a la secretaría general con más edad desde la Transición. ¿Qué valor añadido aporta a UGT?

Pues durante bastante tiempo he pensado que no tenía valor añadido, sobre todo por la edad. La aportación fundamental que hace el equipo que dirijo es abordar con convicción y seguridad que tenemos que hacer los cambios necesarios en un tiempo breve, porque mi mandato no va a ser excesivamente largo, y porque los afiliados nos han puesto ahí porque creen que con nuestra experiencia somos las personas adecuadas.

¿Se han cerrado ya las heridas que se abrieron durante el último proceso precongresual?

No hay problema. En UGT existe la tradición de que, cuando se cierra el congreso, todo el mundo rema en la misma dirección. Hubo tensión porque en el fondo había el mismo debate que en la propia sociedad y teníamos que dar un paso adelante contundente y visualizado, que era lo que defendía mi candidatura.

UGT y CC OO han presentado a través de los grupos del Congreso una propuesta para subir las pensiones el 1,25% en 2017, que ya ha sido aprobada. ¿Qué propone UGT para equilibrar las cuentas?

Los pensionistas no pueden aguantar esta situación más tiempo. Seis de cada diez cobran menos de 1.000 euros al mes, y además 3,5 millones de personas ganan menos de 350 euros al mes. Con eso no se puede vivir. Hay que compensar la inflación que se prevé. Pensamos que el problema de las cuentas no es de gasto, sino de ingreso -gastamos menos porcentaje del PIB en esta materia que los grandes países europeos- y por ello a corto plazo hay que incidir sobre los ingresos acabando con las subvenciones a la contratación, que son 3.600 millones de euros. También hay que destopar las cotizaciones y, además, subir el salario mínimo para que mejoren las cotizaciones.

¿Y a medio plazo?

Habría que debatir qué ocurre con los beneficios que generan las nuevas tecnologías. De una forma simplificada, yo lo defino con el principio de que los robots y los cajeros automáticos tienen que cotizar a la Seguridad Social. Si no se hace así, será muy difícil que podamos mantener el sistema de protección. Y en relación con las pensiones de viudedad y orfandad, nuestra posición es común con la de CC OO. No se trata de sacarlas del sistema para que dependan del Gobierno de turno al socaire de las disponibilidades presupuestarias, sino de que el Estado compense de forma regulada a la Seguridad Social por estas prestaciones.

Cambio de filosofía

Los salarios de los convenios han subido este año por debajo de lo recomendado en el acuerdo suscrito el año pasado con la patronal. ¿Van a hacer algo al respecto, ahora que negocian de nuevo para 2017?

Nosotros hacemos un análisis crítico del resultado de este acuerdo. Incluso de todos los hechos durante la crisis. Desde que esta estalló, la patronal no ha cumplido lo pactado. Así, un acuerdo que debería haber supuesto un aumento del 1,5%, se ha quedado en el 1,05%. Nos planteamos un cambio en la filosofía y los contenidos, con subidas claras en los sectores que vayan bien, y manteniendo el poder adquisitivo en los que haya dificultades.

¿Y el cambio de filosofía?

El acuerdo tiene que ser más amplio, que frene los recortes de las nuevas empresas de servicios integrales que llegan a reducir los salarios en un 50%. Hay que acabar con esta situación y la patronal tiene que garantizar cosas como la ultraactividad de los convenios; el SMI debe subir en 2017 a los 800 euros al mes, y a los 1.000 al final de la legislatura. Este es un elemento fundamental para facilitar la recuperación.