Diario Sur

Agricultores europeos derrama leche en Bélgica.
Agricultores europeos derrama leche en Bélgica. / YVES HERMAN / REUTERS

Los ganaderos cobran un 5% menos por su leche que antes del pacto sectorial

  • El acuerdo auspiciado hace un año desde el Gobierno ha mejorado poco su problemática y persiste el abismo de precios origen-destino

El pacto lácteo entre la industria, la distribución comercial y parte de los productores, auspiciado hace un año desde el Gobierno, nació cojo y fruto de esa tara ha terminado resultando más una declaración de buenas intenciones que una panoplia de avances concretos para mejorar la complicada situación de los ganaderos. El problema, amén de la falta de unanimidad con la que se estrenó -las dos principales organizaciones agrarias, UPA y COAG, se desmarcaron porque no fija criterios para dar un valor «sostenible» a la leche-, ha sido la falta de garantías jurídicas para su cumplimiento.

Ha habido mejoras, eso sí. Por ejemplo, que según el Ministerio de Agricultura seis de cada diez contratos entre la industria y los productores duran ya más de seis meses (la media supera los 230 días). Pero para las dos asociaciones referidas se trata solo de «pequeños avances» en un «largo camino lleno de dificultades».

En algunas comunidades autónomas, precisamente las de mayor producción, han proliferado las quejas sobre incumplimientos de pagos por los primeros compradores, que ejercen de intermediarios entre los ganaderos y la industria. Las más importantes se han visto en Galicia, donde cerca de 300 ganaderos reclaman cantidades que se les adeudan incluso desde enero, al tiempo que hablan de «intrusismo». Tampoco están nada satisfechos de la gestión que se ha hecho con las campañas para promocionar el consumo de leche y sus derivados. Uno de los puntos del pacto sectorial buscaba «valorizar» el producto español. Pero según los datos del Ministerio, ésta había descendido más de un 5% hasta julio.

Aunque el problema que más les acucia son los precios, demasiado bajos a su juicio. Estiman que hay una diferencia media de cinco céntimos de euro entre lo que invierten (piensos, cuidados del ganado, etcétera) para obtener un litro de leche (0,34 euros) y la suma que las empresas lácteas les dan por recogerla (0,29 euros). Es decir, existe un déficit de casi el 15% entre sus gastos forzosos y sus ingresos promedio. Como resultado la reducción de explotaciones ganaderas ha sido casi continúa: un 4% menos desde enero y una media de dos granjas cerradas al día, lo que deja un saldo de 15.705 aún abiertas.

Un déficit creciente

Esos 29 céntimos que, de media, cobró cada ganadero en agosto (son los últimos datos oficiales publicados) son un 4,6% inferiores a los que percibían en septiembre de 2015, esto es, el mes en que se firmó el pacto lácteo. Y si nos remontamos 24 meses atrás (hasta septiembre de 2014), la diferencia llega al 17,6%.

Una mirada a la estadística del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA) sitúa el precio máximo de su serie histórica reciente en los 39 céntimos que se abonaban por litro en diciembre de 2013, un 26,4% más que hoy en día. Aunque no todos los ganaderos lo sufren por igual ; canarios (casi 45 céntimos) y vascos (34 céntimos) son los mejor tratados por la ley de oferta y demanda, mientras que gallegos (27 céntimos) y aragoneses (28 céntimos) salen como los peor parados en la comparativa.

Y todo pese a que, según el índice de precios de consumo (IPC) que publica el INE, hasta ese mes el coste de la leche había caído un 1,6% desde enero, e incluso el 2,4% en el último año. Y sin contar, además, que la cotización internacional de la leche en polvo ha subido casi un 8% y ya alcanza los 37 céntimos el kilo.