Diario Sur

Málaga se resiste a la desaceleración en Andalucía y crecerá al tres por ciento

Málaga se resiste a la desaceleración en Andalucía y crecerá al tres por ciento
  • Analistas Económicos prevé que la mayoría de provincias esté por debajo del 2,7%, media regional que caerá al 2,5% en 2017

Almería y Málaga liderarán la economía andaluza en 2016, con aumentos del PIB del 3,2% en la provincia más oriental y del 3% en la malagueña. La mayoría crecerá por debajo del 2,7 %, según la estimación que Analistas Económicos dio a conocer ayer en Málaga. Sólo Cádiz y Sevilla, con un 2,8%, superan ligeramente esta media regional, que iguala Jaén. El resto quedará por debajo: Córdoba y Huelva (2,4%), Jaén (2,5%)y Granada (2,6%). La estimación para el cierre de este año del servicio de estudios de Unicaja dibuja una desaceleración del crecimiento en Andalucía que se acentuará en 2017, ejercicio en el que la previsión se rebaja dos décimas hasta el 2,5%.¿ La razón? La «menor influencia de los vientos de cola de la economía en un escenario internacional de atonía e incertidumbre», en palabras de la economista Felisa Becerra, coordinadora del informe del segundo trimestre de 2016, presentado ayer, que ya apunta señales de pérdida de velocidad en el crecimiento, con la demanda interna y la inversión y gasto de las administraciones en retroceso, pero con un comportamiento positivo en el saldo exterior, tras cinco trimestres en negativo, al crecer las exportaciones y frenarse el crecimiento de las importaciones. Hasta junio, el crecimiento andaluz fue del 2,8%, cuatro décimas inferior al nacional, pero a diferencia de lo esperable para 2016, la previsión para Andalucía en 2017 superará a la de la economía española (2,3%). El informe prevé un retroceso interanual a nivel regional para el sector servicios –crecerá un 2,2% frente a aumentos del 4,5% en el resto de sectores–, pero Becerra aseguró que no se habían cuantificado los posibles efectos del ‘brexit’ en el crecimiento regional, cuya estimación situó en el futuro comportamiento del escenario económico y financiero internacional. Para el sector terciario, que supone 2/3 del PIB regional, el informe prevé un crecimiento del 2,6% en 2017, mientras que construcción e industria lo harán en un 2% y 3,2%.

Almería y Málaga, con la exportación, los servicios y el turismo como grandes motores, se mantendrán razonablemente como los territorios más dinámicos, en línea con el segundo trimestre de 2016 (3,5% y 3,1%). A nivel regional, la construcción irá en cabeza, y el sector industrial tendrá el peor comportamiento, con solo un 1% de crecimiento. La reducción del paro en la Comunidad, que hasta junio pasado lidera Málaga en términos interanuales con 44.000 parados menos, no impedirá que el volumen de desempleados siga superando ampliamente el millón. Hasta junio pasado las 1.161.100 personas suponían 100.000 menos que un año atrás. En 2017 el promedio de parados será de 1.114.700, y la tasa, según Analistas, del 27,7 por ciento, después de retroceder más de dos puntos en 2016 (29,2%) y quedar la cifra en 1.176.600. El pasado junio se completó el décimo trimestre seguido de reducción del paro, con Almería (-24,7) y Málaga (-18%) en cabeza. La provincia malagueña, por su parte, lidera con 23.700 personas la reducción de parados con más de un año en el desempleo.

Por su parte, el director del servicio de estudios de la fundación Unicaja, Francisco García Navas, animó al optimismo sobre la economía y, en el caso de Málaga, enumeró la evolución de varios indicadores –compraventa de vivienda, venta de vehículos y exportaciones– que suponen «pilares asentados que nos sitúan a la vanguardia del crecimiento regional, sobre la base de la actividad turística e inmobiliaria. «A poco que lo hagamos bien no hay motivos para pensar que las cosas se tuerzan», aseguró García Navas, quien se refirió a planteamientos recientes del FMI en favor de mejoras salariales a nivel global como una de las medidas que pueden tener repercusión en la mejora del gasto de los hogares, una cuestión en la que en el ámbito español detecta señales en la patronal y en los indicadores de salarios de que «algo se puede flexibilizar».