Diario Sur

El dominó de las 'black' empieza a caer

Rodrigo Rato, saliendo de la Audiencia Nacional, donde se celebra el juicio. :: Fernando Villar / efe
Rodrigo Rato, saliendo de la Audiencia Nacional, donde se celebra el juicio. :: Fernando Villar / efe
  • Llegados al ecuador del juicio por estas polémicas tarjetas, los acusados ven ya en entredicho su versión

El juicio por las llamadas tarjetas 'black', con las que se despilfarraron 12,5 millones de euros en Caja Madrid y Bankia entre 1999 y 2012, ha alcanzado su ecuador y da la impresión de que el dominó que habían montado la gran mayoría de los 65 acusados ha empezado a caerse. A la espera de lo que dictamine en unos meses el tribunal que preside Ángela Murillo -la sentencia se espera, en principio, para mediados de enero-, en los últimos días ha salido reforzada la versión de que dichos 'plásticos' solo podían ser utilizados para gastos de empresa, lo que abriría la puerta a una condena masiva por un delito de apropiación indebida, aunque podría salvar a una parte, los menos.

Así lo han refrendado un testigo de peso como el primer consejero delegado que tuvo Bankia, Francisco Verdú, y también algunos de los propios acusados, caso del último secretario general de Caja Madrid, Enrique de la Torre. Su declaración contradice lo que sostienen la mayoría de sus excompañeros, que a su vez le habían puesto como coartada para su tesis de que dichas tarjetas sí eran «de libre disposición», algo que el propio aludido tachó de «desfachatez». «Ellos eran los administradores, yo no daba instrucciones a nadie; en todo caso ellos a mí, que era un empleado», enfatizó.

Un «empleado» que dijo tener claro para qué servían esas tarjetas, lo que aún hoy algunos de los acusados alegan desconocer realmente: «Las dietas de 1.300 euros por asistencia compensaban los gastos, las funciones consultivas y las responsabilidades que conlleva el cargo (de consejero); era la única retribución que recibían». Y para que no cayera en saco roto, De la Torre tiró de normativa con un dato demoledor, sobre todo para los tres responsables de este controvertido sistema de pagos: Miguel Blesa, su sucesor, Rodrigo Rato, e Ildefonso Sánchez Barcoj, mano derecha de ambos.

Según el artículo 9 de los estatutos de Caja Madrid adaptados a la ley 2003 de entidades de ahorro, «la retribución de los miembros de los órganos de gobierno consistirá exclusivamente en dietas por asistencia e indemnizaciones». Por eso, por ejemplo, llamó la atención a Sánchez Barcoj cuando supo que se estaban permitiendo retiradas de efectivo con las tarjetas o que no se presentaban recibos. Para quien fuera número dos de Rato al frente de Bankia, todo ello suponía «una mala praxis». Verdú «no entendía que una entidad pudiera permitir a su personal realizar gastos sin justificar». Por eso él y otros tres exdirectivos no llegaron a usar esos plásticos. aunque tampoco lo denunciaron.

Verdú dijo que sí advirtió a Rato, del que reveló que quiso crear sus propias 'black' en Bankia para saltarse el decreto del Gobierno que limitaba el sueldo de los banqueros de las entidades con ayudas públicas. En cualquier caso, que esas tarjetas cuyo origen data de 1988 -bajo la presidencia de Jaime Terceiro- solo podían utilizarse para gastos de empresa -así figura en varias actas del consejo de aquella época- parece que era, cuanto menos, algo presumido por más acusados.

Dos tipos de tarjetas

El exministro socialista Virgilio Zapatero, por ejemplo, se reconoció «incapaz de determinar lo que era», aunque optó por gastar solo en asuntos relacionados con su trabajo por ser «lo más normal». Mario Moreno, miembro de CC OO y uno de los que menos gastó con su 'black' (una media de 300 euros mensuales), admitió que «nadie me dijo que fuera para gastos personales». Su compañero de sindicato Juan José Azcona señaló que cuando le dieron la tarjeta le comentaron que la utilizara «con prudencia y para temas vinculados al consejo y a la entidad», muy parecido a lo que se le contó a Francisco Moure, consejero a propuesta del PP.

Las declaraciones de varios exdirectivos, no obstante, hacen ver que existían dos tipos de tarjetas de crédito (Visa) en Caja Madrid y Bankia: la «normal» de gastos de empresa para el personal ejecutivo y la «otra», que también gozaron algunos con el argumento de que esta segunda «complementaba su remuneración». Pero si fuera cierto que las 'black' eran una parte más de su sueldo, como mantienen Blesa, Rato y la mayoría de los acusados, por qué unos usuarios podían sacar dinero de cajeros libremente (tenían clave PIN) y otros no, por qué algunos siguieron usándola tiempo después de dejar el cargo y otros no. Dudas que el fiscal planteó de forma insistente sin obtener respuestas muy coherentes. «Era la tradición», respondieron algunos.