Diario Sur

La juez rechaza una prueba que avalaría la coartada de los titulares de las 'black'

  • Un testigo, exdirectivo de Caja Madrid, sostiene que en su contrato de trabajo constaba que el uso de su tarjeta era parte de su retribución anual

A los expresidentes de Caja Madrid y Bankia, Miguel Blesa y Rodrigo Rato, se les iluminó ayer la mirada cuando uno de los testigos que desfilaron por la Audiencia Nacional afirmó que el uso de su tarjeta 'black' estaba perfectamente recogido en su contrato de trabajo. Es más, indicó a los tres magistrados de la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que disponía de ese documento allí mismo, para que lo pudieran cotejarlo si así lo requerían.

Sin embargo, la presidenta de la sala, Ángela Murillo, se negó a que se incorporara esa documentación. La Ley de Enjuiciamiento Criminal no permite aportar nuevas pruebas en la parte procesal si no habían sido solicitadas antes por las partes. Aunque, al mismo tiempo, la propia legislación permite realizarlo cuando sea para «acreditar alguna circunstancia que pueda influir en el valor probatorio de la declaración».

El asunto no era baladí porque se trataba de la primera ocasión en la que un alto directivo aseguraba que podía respaldar el hecho de que las tarjetas eran retributivas, lo que podría apuntalar la estrategia de los 65 acusados, quienes insisten en que formaban parte de su sueldo.

Fue el antiguo jefe del Área de Gestión Operativa, Domingo Navalmoral, quien explicó esta circunstancia: «Yo la utilizaba de forma particular», indicó en su declaración como testigo. Aunque este directivo también dispuso de su tarjeta, no se encuentra entre los acusados al haber prescrito el presunto delito, ya que dejó de utilizarla hace ya más de diez años.

Domínguez afirmó ante el tribunal que su tarjeta «se encontraba incluida en la oferta de trabajo que Caja Madrid me ofreció en su día». E insistió, a preguntas de la defensa, que «era parte del paquete retributivo» del que gozaba en su etapa en la entidad financiera. De hecho, afirmó que fue en el año 2005 cuando cuando dejó de hacer uso de este sistema de pago, porque en ese año «cambiaron las condiciones del acuerdo retributivo» que Navalmoral tenía con Caja Madrid.

En ese momento, uno de los abogados de la defensa, el de Carlos Vela, le preguntó si podía justificar esas afirmaciones sobre las cláusulas del contrato de trabajo con los pagos de las 'black' incluidos. Domingo Navalmoral indicó que así era, pero Murillo negó esta posibilidad. Y lo hizo a pesar de las protestas de los abogados de la defensa, e incluso del apoyo con el que contaron por parte del fiscal, Alejandro Luzón, quien también apoyó esta posibilidad.

Zanjada la cuestión, ayer prosiguió el reguero de testigos llamados a declarar en el proceso judicial. Entre ellos, destacó la presencia del director de asesoría fiscal de Caja Madrid y Bankia, Javier María Tello, quien afirmó que en la documentación remitida en las inspecciones de Hacienda no constaba ninguna información sobre la mera existencia de tarjetas de empresa que tuvieran un carácter retributivo.

Tello indicó que la primera vez que escuchó hablar de las 'black' fue en octubre de 2004, pero que nunca se le pidió a su departamento un informe sobre estos medios de pago. Además, explicó que «cualquier tarjeta de empresa» ha sido «exclusivamente para gastos de representación» y, respecto a su tratamiento tributario afirmó que el soporte para acreditarlas era aportando la relación de gastos y los comprobantes individualizados que tenían que entregar sus beneficiarios.

Por otra parte, José María Fernández del Río, consejero de la entidad hasta 2006, afirmó que recibió su tarjeta sobre la que le indicaron que era de libre disposición, aunque él nunca llegó al límite porque es una persona «honrada y honesta».