Diario Sur

El comercio exterior chino continúa su imparable hundimiento

  • La exportaciones cayeron en septiembre un 5,6% en tasa anual y el superávit comercial se redujo un 25% respecto a 2015

sHANGHÁI. El Titanic en el que se ha convertido el comercio exterior chino continúa con lo que ya parece un hundimiento inexorable. Lo demuestran los datos de septiembre. Las exportaciones de la segunda potencia mundial cayeron un 10% frente al mes anterior y un 5,6%en relación al año pasado, con lo que el crecimiento de agosto -un 5,9%- fue un espejismo.

Y lo mismo sucedió con las importaciones, que cayeron un 1,9% en tasa mensual para volver a dar la vuelta al dato de agosto, cuando crecieron un 1,5%. En esta última variable, no obstante, el dato es positivo -un 2,2%- si se compara con el de 2015. El superávit comercial quedó en el valor más bajo del último medio año: poco más de 38.000 millones de euros, un 25% menos que el año pasado. Cifras mucho peores de las que esperaban la mayoría de los economistas. Incluso para diarios oficialistas como el 'Shanghai Daily' fueron «decepcionantes». Este periódico incidió en la idea de que el comportamiento del comercio exterior chino es incluso peor si se tiene en cuenta la depreciación de la divisa nacional, que ha caído un 4,7% frente al dólar estadounidense en 12 meses. Ni siquiera una depreciación moderada del yuan va a permitir regresar a los crecimientos a los que estuvo acostumbrada China. Y ahí radica una de las razones por las que Pekín busca acelerar el vuelco de su modelo económico hacia uno basado en el consumo interno y las manufacturas de alto valor añadido.

Estos últimos datos, sumados a la incertidumbre sobre el crecimiento real, hacen pensar que el éxito no está siendo tan rotundo como quiere hacer creer el Partido Comunista. «Podría ser un signo de que la recuperación está perdiendo fuerza, aunque hay que tener cuidado a la hora de prestar demasiada importancia a un dato concreto y volátil», comentó ayer Julian Evans-Pritchard, economista de Capital Economics. «En cualquier caso, la situación nos lleva a pensar que el Banco Popular de China continuará con su depreciación del yuan para amortiguar el golpe a los exportadores».

No en vano, las manufacturas chinas sufren cada vez mayor competencia de países en los que la mano de obra intensiva es mucho más barata. Vecinos como Vietnam o India están mejorando sus infraestructuras y la tecnología de sus fábricas para aprovechar el significativo aumento de los salarios que ha vivido China en los últimos años, lo que puede desencadenar una guerra de divisas.