Diario Sur

El Deutsche Bank recibió un trato especial en los test de estrés que favoreció su nota

madrid. El Deutsche Bank recibió un trato especial en los test de estrés realizados por la Autoridad Bancaria Europea (EBA) este verano. En concreto, el supervisor incluyó en el análisis de la principal entidad financiera alemana una operación de venta por valor de casi 3.500 millones que todavía no se había formalizado, algo que no ocurrió con otros bancos que se encontraban en una situación similar, según denunció ayer el Financial Times. En el caso de la entidad germana la inclusión de estos recursos permitió que obtuviera en el examen un ratio de capital entre 30 y 40 puntos básicos superior. Así, logró una calificación para un escenario adverso del 7,8%. Sin esta operación la nota habría caído a un 7,4%. En cualquier caso, una cifra muy superior al 5,5% requerido para aprobar la evaluación.

El problema radica en que la medida computada por la EBA, la venta de la participación del 19,9% que el Deutsche Bank tenía en la entidad china Hua Xia, no debería haberse incluido porque este acuerdo no había sido completado a finales de 2015, fecha límite para incluir las transacciones según la metodología aplicada por el supervisor bancario. De hecho, el acuerdo de la operación se aprobó el pasado 28 de diciembre y recogía que la venta se formalizaría a lo largo de 2016, por lo que quedaba fuera de los activos valorados en los test.

El BCE, «trato por igual»

El BCE tuvo que salir ayer al paso de la denuncia para desmentir cualquier favoritismo. «Se trata a todos los bancos igual en línea con la regulación», afirmó un portavoz . En cualquier caso, esta polémica no ayuda a rebajar la incertidumbre sobre el principal banco alemán y, por ende, pilar fundamental del sector en Europa. A las dudas sobre su solvencia se unen los problemas con las autoridades de EE UU, donde la entidad se enfrenta a una multa de unos 14.000 millones de dólares por vender activos 'subprime' sin control y contribuir a la crisis de las hipotecas basura. El banco alemán trata de llegar a un acuerdo contrarreloj para rebajar la sanción a unos 5.000 millones. En caso contrario podría verse forzado a recurrir a una ampliación de capital para hacer frente a la multa en un momento en el que el mercado le da la espalda. De hecho, las acciones se han desplomado un 50% en lo que va de año. Algo que preocupa a Bruselas, como reconoció ayer el comisario de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, al asegurar que sigue de forma «atenta» la evolución de la entidad alemana.