Diario Sur

La mancha del Deutsche amenaza con debilitar aún más a la banca lastrada por los tipos al 0%

  • Las entidades españolas resisten a los problemas de las europeas, desde sanciones a negocios inviables o incluso una morosidad disparada

Ocho años después de que Lehman Brothers quebrara, tras una tormenta perfecta que supuso el inicio de la crisis, otra entidad financiera, Deutsche Bank (DB), ha vuelto a poner en cuestión al sector. Lo hace por la conjunción de circunstancias cuyas repercusiones aún se desconocen. Y es que a la falta de rentabilidad por los tipos de interés en mínimos históricos, junto al desarrollo de un modelo de negocio basado en exceso en su papel como banco de inversión, se ha unido una sucesión de multas como la última impuesta por Estados Unidos -14.000 millones de dólares, negociables a 5.000- por vender activos 'subprime' sin control.

Los problemas del principal banco alemán, y uno de los pilares del sector en Europa, no son ajenos al resto de entidades, que pueden verse salpicadas por sus escándalos. «No se sabe cuál es la exposición real que cada banco tiene a sus activos», explica Marco Martinelli, analista de XTB. Para Ignacio Cantos, de ATL, «el principal problema es que su riesgo podría extenderse entre la banca que tenga contraparte» en los productos comercializados por la firma germana los últimos años.

Nadie duda de que la banca española ya se encuentra en una situación diferente. Fuentes del sector indican que «aquí ya se han hecho los deberes desde 2012». Javier Bernat, de GVC Gaesco Beka, sostiene que «tanto España como Francia han superado su crisis». Y ello a pesar de que el Fondo Monetario Internacional advertía esta semana en su último informe de estabilidad de que el 30% de los bancos europeos puede llegar a ser inviable «si no generan beneficios de forma sostenible».

El 'efecto contagio' está descartado porque los expertos consultados recuerdan que España ha acometido una «histórica concentración» de entidades, un «ajuste de personal y estructuras» relevante y, además, está «adaptándose» al entorno de tipos bajos. «No ganan dinero con el margen de intereses de los créditos o depósitos, por lo que buscan ingresos en comisiones que el cliente va a empezar a sentir» ya, anticipan fuentes del sector financiero.

La multa norteamericana es sólo el vértice de un cúmulo de problemas en Deutsche Bank. «Una vez que clarifique el riesgo de la sanción, tendrá que mejorar su capital acudiendo a una ampliación», reconoce Ricardo Cañete, director de renta variable de Bestinver.

Todos los expertos señalan que el modelo de negocio de Deutsche Bank es particularmente arriesgado. «No es una banca minorista, como la española, sino de inversión y muy centrada en la renta fija, un activo a la baja», indica Ricardo Cañete. Además, «ha emitido muchos bonos convertibles en acciones calificadas de alto riesgo», afirma Robert Tornabell, profesor de Esade. «Si ahora optan por una ampliación de capital para asumir la sanción de EE UU serán víctimas de las ventas a corto, que ya han empezado a castigar sus títulos en Bolsa», indica.

Se suceden los despidos

La caída de las acciones de Deutsche Bank -se han desplomado un 50% en lo que va de año- ha arrastrado a las de Commerzbank, la segunda entidad del país. Después de aplazar durante varios años el pago de dividendos y de anunciar ampliaciones de capital, el grupo -controlado en un 15% por el Estado germano- se plantea ahora volver a los orígenes: más banca para familias y empresas.

Tanto DB como Commerzbank superaron con creces los últimos test de estrés de la banca europea. Pero los problemas apremian: entre ambas entidades podrían despedir a más de 10.000 trabajadores. Una cifra que se une a los más de 9.000 que tiene previsto ajustar el holandés ING o la que podría llegar desde Italia, donde parte del sector espera un rescate público que no termina de llegar.

La crisis transalpina discurre por unos derroteros distintos. «Tienen una falta de reestructuración total y, además, cuentan con unos niveles de morosidad muy elevados en el caso de las pymes», afirma Ignacio Cantos. En ese mercado conviven «bancos sin problemas, como Intesa, con otros de cartera crediticia de muy mala calidad, como Monte dei Paschi», sostiene Ricardo Cañete. El segundo suspendió el último examen de la Autoridad Bancaria Europea, mientras que el primero resultó un alumno aventajado.