Diario Sur

El BCE abre la puerta a extender más allá de marzo el programa de compra de deuda

El presidente del BCE, Mario Draghi, durante una rueda de prensa. :: ARNE DEDERT / AFP
El presidente del BCE, Mario Draghi, durante una rueda de prensa. :: ARNE DEDERT / AFP
  • La entidad no descarta adoptar «más medidas» para lograr un aumento de la inflación en la región, según las actas de su última reunión

El BCE no prevé reducir el nivel de compra de deuda contemplado en su programa de adquisición de activos. Más bien apunta a todo lo contrario. Las actas publicadas ayer sobre el último consejo de la entidad así lo demuestran y ponen fin a las especulaciones sobre una posible disminución de las inversiones de este plan de estímulo. De hecho, lejos de replantearse esa política expansiva, los miembros del órgano de gobierno del Eurobanco se mostraron de acuerdo en que mantendrán su determinación e incluso podrían «adoptar más medidas» si fuera necesario para cumplir el objetivo de la estabilidad de precios. Es decir, que la inflación se acerque al 2%, algo que de momento parece muy lejos y que podría implicar extender el programa más allá del límite marcado de marzo de 2017.

La entidad dirigida por Mario Draghi puso en marcha su programa de compra de deuda (el conocido como 'Quantitative Easing') en 2014 y fue ampliado en 2015 para permitir invertir 80.000 millones de euros al mes en activos al menos hasta el primer trimestre del próximo año. Dentro de esta estrategia se encuentra el programa de compras de activos del sector público, lo que ha permitido aliviar de forma muy significativa la presión sobre las deudas soberanas de los países más afectados por la crisis como España. De hecho, desde su puesta en marcha la institución ha invertido más de un billón de euros en la compra de bonos del sector público.

Los planes del BCE son seguir en esa línea e incluso ir más allá. «Se subrayó que el Consejo de Gobierno podría ajustar los parámetros del programa en cualquier momento para alcanzar las cantidades previstas», recogen las actas del encuentro. Es más, el contenido del documentos resulta especialmente explícito al hablar de las intenciones de la entidad: «No debería haber duda sobre la determinación del Consejo de Gobierno para ejecutar las compras de activos en línea con sus decisiones pasadas». Es decir, el grifo de liquidez seguirá abierto. Así, en la reunión se valoraron los problemas que puede afrontar el organismo para contar con una cantidad suficiente de bonos elegibles, por lo que ordenaron evaluar las opciones necesarias para implementar el plan de compras.

En dicho encuentro los miembros del Consejo constataron que la política monetaria llevada a cabo se ha trasladado de manera inmediata a los mercados financieros con bajos tipos de interés. Sin embargo, no se ha conseguido el mismo efecto positivo en otras magnitudes económicas como el crecimiento. De hecho, el PIB la zona euro apenas se incrementó un 0,3% en el segundo trimestre del año (España lo hizo un 0,8%) y en términos interanuales el repunte fue del 1,6% (España avanzó un 3,2%). Las previsiones no son muy positivas. El FMI acaba de estimar que el PIB de la eurozona avanzará un 1,7% este año.

Tampoco los datos de inflación repuntan y en septiembre la tasa se situó en el 0,4% en la región, lejos del 2% que tiene el BCE como objetivo. De hecho, en algunos países como España la inflación media este año será negativa por tercer año consecutivo a pesar de que en septiembre los precios volvieron al terreno positivo.

Por estas razones el BCE dejó la puerta abierta a que el programa de compra de activos se mantenga vigente más allá de marzo de 2017. Según las actas, la institución considera que es necesario más tiempo para que surtan sus efectos en el PIB y la inflación y calificaron de «crucial» la relajación monetaria.

Quejas de los bancos

De esta forma, la entidad dirigida por Draghi hace oídos sordos a las quejas del sector bancario, preocupado por la baja rentabilidad provocada por los bajos tipos de interés. Una inquietud que se expande a otros organismos. Esta misma semana el FMI, aunque defendió la utilidad de esta estrategia, también advirtió de que la política de tipos cero «está llegando a los límites de su eficacia». En este sentido, alertó de que un tercio de los bancos del Viejo Continente será «incapaz de generar beneficios sostenibles» aunque la situación mejore y que la escasa rentabilidad «podría ir carcomiendo los colchones de estabilización de los bancos».

También el presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB), José María Roldán, explicó esta semana que un sector incapaz de abonar adecuadamente a sus accionistas «está abocado al retroceso y si se mantiene, a desaparecer». Sin embargo, el BCE considera que los bancos deberán adaptar su modelo de negocio porque esta situación se mantendrá «un largo tiempo».