Diario Sur

El FMI ve en riesgo claro a un tercio de la banca europea por los tipos bajos

La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, durante una rueda de prensa. :: ZACH GIBSON / afp
La directora gerente del FMI, Christine Lagarde, durante una rueda de prensa. :: ZACH GIBSON / afp
  • Cree que esta política «está llegando al límite» y defiende la desaparición de entidades para lograr un sector más saludable

Los problemas de rentabilidad que afronta el sector bancario debido a los bajos tipos de interés preocupa al FMI por las consecuencias que pueda tener para el sector y para la consolidación de la recuperación global. Así, el organismo que dirige Christine Lagarde alertó ayer en su informe 'Estabilidad Financiera Mundial' que un 25% de los bancos de las economías avanzadas seguirán en situación de debilidad aunque la economía entre en un ciclo de crecimiento. Y puso el foco, sobre todo, en las entidades europeas. De hecho, el subdirector de Asuntos Monetarios del FMI, Peter Dattels, afirmó durante la presentación del documento que un tercio de los bancos del Viejo Continente será «incapaz de generar beneficios sostenibles» a pesar de que el escenario de tipos mejore.

El organismo internacional explica en el documento que estas entidades más débiles se enfrentan a «retos estructurales significativos». De hecho, es en el mercado comunitario donde están surgiendo más dudas de los inversores sobre la viabilidad de los bancos, especialmente de los italianos y alemanes. A pesar de que el FMI deja claro que la política monetaria acomodaticia para impulsar la recuperación -como la llevada a cabo por el BCE, aunque no lo cita expresamente en el informe- todavía es necesaria, también pide examinar los pasos a seguir. Así, advierte que en algunos casos esa estrategia está provocando situaciones, como las tasas de interés negativas, que pueden empezar a ser contraproducentes. «Los bancos y otras instituciones financieras sienten cada vez más los efectos colaterales a medio plazo del bajo nivel de las tasas», señala.

De esta forma, en el debate abierto sobre cuánto debe durar la política de tipos bajos, el FMI se muestra tibiamente a favor de los bancos al recordar que esta estrategia monetaria «está llegando a los límites de su eficacia». En concreto, el organismo internacional advierte de que la escasa rentabilidad «podría ir carcomiendo los colchones de estabilización de los bancos a lo largo del tiempo». Algo que tendría como consecuencia negativa una menor contribución del sector en la recuperación global. De momento, el BCE se ha mantenido firme en su posición a pesar de las quejas de las entidades financieras y ya ha reiterado que los bancos deberán acostumbrarse a esta situación «durante un tiempo largo les guste o no».

En cualquier caso, para tratar de evitar el estancamiento económico y financiero, el FMI defiende la «urgencia» de implementar políticas fiscales y estructurales que ayuden a apuntalar la confianza y estimular el crecimiento mundial. En este sentido, apuesta por medidas que generen «incentivos para la reestructuración de la deuda privada, facilitando a la vez el saneamiento de los balances bancarios». Así, el Fondo Monetario considera que el excesivo volumen de préstamos en mora, junto a otros problemas estructurales, lastran la rentabilidad del sector en la zona euro.

Por eso aconseja reducir la morosidad crediticia y corregir las deficiencias de capital de los bancos débiles. «Las reformas que aceleren la recuperación de activos y faciliten procedimientos de insolvencia más fluidos aportarían grandes beneficios», explica en su informe. A su juicio, el impacto que tendría en los capitales la venta de carteras de crédito en mora significaría pasar de una pérdida de alrededor de 80.000 millones de euros a una ganancia de unos 60.000 millones en la zona del euro en su conjunto. También recomienda «racionalizar» las redes de sucursales, algo que los bancos españoles llevan haciendo desde hace tiempo con el cierre de oficinas.

Desaparición de bancos

En cualquier caso, el organismo internacional también considera que los bancos deben adaptarse a este nuevo entorno de crecimiento moderado y tipos bajos. Para ello, recomienda que las entidades reduzcan «el fuerte volumen de préstamos problemáticos que les ha quedado como legado» y racionalicen los balances. También defiende la reducción del número de entidades. «Habrá bancos débiles que tendrán que salir del mercado y sistemas bancarios que tendrán que reducirse», sostiene. El informe explica que las entidades que se mantengan deberían dar forma a un sistema más dinámico y saludable «capaz de crecer y de sustentar mayores márgenes de capital y liquidez».

Por último, el FMI también recomienda «mitigar la incertidumbre regulatoria» en el sector. Y lanza un mensaje a las autoridades que actualmente negocian el acuerdo de Basilea III y que buscan aprobar un mecanismo de valoración de riesgos bancarios homogéneo (ahora lo mide cada entidad) para que no se incrementen «significativamente» los requisitos de capitalización. Precisamente, el gobernador del Banco de España, Luis María Linde, se manifestó el pasado martes en la misma línea, aunque advirtió que aquellas entidades que estén infravalorando los riesgos sí que podrían ver aumentados sus requisitos de capital.