Diario Sur

El organismo prevé que España acabe 2016 con un déficit del 4,5%

MADRID. El FMI estima que España cerrará 2016 con un déficit del 4,5%, lo que supone una décima menos que el objetivo fijado por Bruselas del 4,6% y que era el peor escenario previsto por la Comisión. Asimismo, calcula que para 2017 el desfase presupuestario será del 3,1%, en línea con las tesis comunitarias. Esto supondría que el Gobierno tendría que realizar un ajuste de unos 14.000 millones el próximo año.

En cualquier caso, las previsiones del informe 'Fiscal Monitor' publicado ayer por el FMI son más optimistas que las realizadas por el Banco de España, que la semana pasada proyectó un déficit del 4,9% para este año debido a los problemas derivados de la falta de Gobierno. También preocupa la caída de los ingresos tributarios, lo que ha obligado al Gobierno a aprobar una modificación en el pago fraccionado en Sociedades por valor de 8.000 millones.

Sin embargo, el organismo que dirige Christine Lagarde es más pesimista que el Ejecutivo en la deuda pública. En concreto, proyecta un pasivo del 100,1% del PIB en 2016 y no tocará techo hasta el próximo año al alcanzar el 100,2%. Habrá que esperar hasta 2019 para ver el ratio deuda/PIB por debajo de la barrera psicológica del 100%. Cifras superiores a las estimaciones del Gobierno que mantiene en el 99% la tasa de deuda para 2016. Sin embargo, los últimos datos referidos al segundo trimestre ya la situaban en el 100,5%.

Por otra parte, el informe del FMI también recoge que la deuda global no financiera (de empresas, hogares y deuda pública) ha alcanzado los 152 billones de dólares, lo que representa un 225% del PIB mundial. Según el organismo, supone su nivel máximo, «lo que podría frustrar la frágil recuperación económica».

En concreto, la institución estima que dos tercios del total de la deuda corresponden al sector privado (100 billones de dólares). En este sentido, recuerda que las crisis financieras están asociadas con «niveles excesivos» de deuda privada. Por eso advierte que el elevado endeudamiento actual puede «truncar» la frágil recuperación.